El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha comunicado este sábado que su país paraliza los bombardeos contra objetivos situados en estados vecinos de la región, aunque ha dejado claro que Teherán mantiene el derecho a responder militarmente si vuelve a ser blanco de ataques procedentes de esos territorios.
“El Consejo de Liderazgo en funciones aprobó ayer (por el viernes) que no se realizarán más ataques contra países vecinos ni se dispararán misiles a menos que un ataque contra Irán se origine en esos países”, ha anunciado Pezeshkian en un discurso televisado a la nación, aludiendo al órgano ejecutivo provisional creado tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei en el ataque conjunto de la semana pasada de EEUU e Israel sobre Teherán.
El mandatario iraní ha llegado incluso a ofrecer disculpas a los países del entorno y ha reiterado que la República Islámica no alimenta hostilidad alguna hacia ellos. Esta posición encaja con el mensaje oficial del Ejecutivo, que desde el inicio ha defendido que sus operaciones aéreas se han dirigido exclusivamente contra instalaciones militares, tanto de EEUU como de sus aliados regionales.
Pese a que Pezeshkian sostiene que la orden de frenar los ataques se adoptó el viernes, gobiernos como el de Arabia Saudí han informado de la interceptación de al menos cuatro drones y un misil lanzados desde territorio iraní. Estos incidentes se enmarcan en la campaña de represalias iniciada por Teherán tras la ofensiva del sábado anterior por parte de Washington y Tel Aviv.
Por su parte, el Ejecutivo de Emiratos Árabes Unidos ha señalado esta madrugada la “contención con éxito” de un “un incidente menor provocado por la caída de escombros tras una interceptación”, sin que se hayan registrado víctimas.