Irán y EEUU cierran en Ginebra una ronda con “progresos significativos” sobre el acuerdo nuclear

Omán, mediador de las conversaciones, anuncia nuevos contactos técnicos la próxima semana mientras persiste la tensión militar en Oriente Próximo

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La nueva ronda de negociaciones celebrada en Ginebra entre Irán y Estados Unidos ha concluido con “progresos significativos”, según ha informado el ministro de Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, cuyo país ejerce de mediador. Las conversaciones se retomarán “pronto” tras consultas en las respectivas capitales y la próxima semana habrá contactos técnicos en Viena.

En un mensaje difundido en la red social X, Al Busaidi agradeció el trabajo de los negociadores, del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y del Gobierno suizo como anfitrión del encuentro.

Propuesta iraní sobre el programa nuclear

La negociación se desarrolló en dos fases y estuvo marcada por una pausa de más de tres horas, durante la cual los representantes estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner, participaron en contactos paralelos sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, también en Ginebra.

En la primera parte de la jornada, Teherán entregó a los mediadores omaníes una propuesta dirigida a Washington sobre su programa nuclear. Según un alto cargo iraní citado por Al Jazeera, el documento incluye “vías técnicas y prácticas” que demostrarían que Irán no busca desarrollar un arma nuclear.

La oferta contempla una suspensión temporal y limitada del enriquecimiento de uranio, aunque insiste en que se trata de un “derecho soberano”. Quedan fuera de cualquier negociación el programa de misiles y defensa, así como un eventual desmantelamiento permanente de instalaciones nucleares o la transferencia de reservas de uranio, opciones que Teherán rechaza “por completo”.

Presión de Washington y ultimátum de Trump

Las conversaciones se producen bajo la presión explícita del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha advertido que recurrirá a la fuerza si la vía diplomática fracasa. El mandatario fijó un plazo de “10, máximo 15 días” para alcanzar avances y ha acompañado su mensaje con nuevas sanciones y el mayor despliegue militar estadounidense en la región desde la guerra del Golfo.

Estados Unidos aspira no solo a limitar el programa nuclear iraní —que Trump aseguró haber “aniquilado” tras el ataque contra instalaciones atómicas en junio—, sino también a frenar el desarrollo de misiles balísticos y el apoyo de Teherán a grupos islamistas en Oriente Próximo.

El secretario de Estado, Marco Rubio, insistió en que Irán “va claramente por el camino” de poder desarrollar misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense.

Desconfianza y tensión regional

Pese al tono moderadamente optimista tras la reunión, persiste un profundo clima de desconfianza entre ambas partes. Mientras Irán quiere centrar el diálogo exclusivamente en su programa nuclear y el levantamiento de sanciones, Washington exige garantías de carácter indefinido para cualquier acuerdo.

En paralelo, continúa el despliegue naval y aéreo estadounidense en la zona. El portaviones Gerald Ford ha partido desde la base de Suda, en Grecia, rumbo a aguas próximas a Israel, en un movimiento que refuerza la presión militar.

La posibilidad de un nuevo ataque preocupa a los países de la región, especialmente cuando el frágil alto el fuego en Gaza sigue en riesgo. Irán ha advertido que, en caso de ser bombardeado, responderá contra bases militares estadounidenses, donde están destinados cerca de 40.000 soldados.

La próxima semana, los contactos técnicos en Viena servirán para comprobar si los avances anunciados en Ginebra pueden traducirse en un acuerdo que evite una nueva escalada en Oriente Próximo.