Irán ejecuta a otro hombre por colaborar con Israel y Estados Unidos durante las protestas de enero

Irán ejecuta a Ali Fahim por colaborar con Israel y EEUU durante las protestas de enero, en las que murieron miles de personas según distintas fuentes.

1 minuto

Mujeres en Teherán, Irán Rouzbeh Fouladi/ZUMA Press Wire/ DPA

Publicado

1 minuto

Las autoridades iraníes han anunciado este lunes la ejecución de otro hombre en el país tras ser sentenciado por “colaborar con Israel y Estados Unidos” en el contexto de las intensas protestas registradas en enero, que dejaron más de 3.000 fallecidos.

El condenado, identificado como Ali Fahim, fue “condenado por verse envuelto en los disturbios terroristas y ha sido ahorcado tras el veredicto del Tribunal Supremo”, según ha informado Mizan, un portal de noticias ligado al Poder Judicial de Irán.

De acuerdo con la versión de la Justicia iraníes, Fahim se enfrentaba a cargos por llevar a cabo “actos terroristas” contra “centros militares” con la finalidad de obtener armas para los manifestantes y “enemigos del país”, unas operaciones que habrían tenido lugar durante la oleada de protestas contra el Gobierno.

“Dada la delicada situación del país en aquel momento y la amenaza de un ataque militar por parte de Estados Unidos e Israel, las acciones de estos individuos socavaron la seguridad nacional y la seguridad de los ciudadanos, ya que estos acontecimientos se convirtieron en un pretexto para la agresión militar del enemigo estadounidense-sionista contra el país”, ha señalado la Justicia iraní.

Tras revisar el expediente y escuchar los alegatos del acusado y de su abogado, un tribunal impuso a Fahim la pena capital y ordenó la confiscación de todos sus bienes, al considerar que existió “intencionalidad” en sus actos y que era plenamente consciente de sus consecuencias.

Esta es la ejecución más reciente relacionada con las protestas que estallaron en Irán a finales de diciembre por el encarecimiento del coste de la vida y que posteriormente derivaron en manifestaciones contra el Gobierno, alcanzando su máxima intensidad el 8 de enero.

El Ejecutivo iraní cifra en más de 3.000 los muertos, entre ellos cientos de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad atacados por “terroristas” durante las movilizaciones, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva el balance a más de 7.000 fallecidos, en su mayoría manifestantes.