El embajador permanente de Irán ante Naciones Unidas, Amir Said Iravani, ha remitido una misiva al secretario general de la ONU, António Guterres, para expresar la protesta de Teherán por las recientes palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió al Ejecutivo iraní de que acudirá en ayuda de su población “si dispara y asesina a manifestantes pacíficos”.
En la carta, difundida por la agencia oficial iraní IRNA, Iravani subraya que “La declaración (...) constituye otro claro ejemplo de injerencia en los asuntos internos de un Estado Parte de Naciones Unidas y viola el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas. (...) constituyen incitación a la violencia, la inestabilidad y los actos terroristas dentro de Irán, el Presidente de Estados Unidos amenazó explícitamente a la República Islámica de Irán con el uso de la fuerza y la intervención”.
Las protestas se han prolongado durante varios días en distintos puntos del país y, según el último recuento, han dejado al menos seis muertos, entre ellos un agente de las fuerzas de seguridad. Las movilizaciones se producen en un contexto de deterioro del poder adquisitivo de millones de iraníes y de un refuerzo de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que junto a Israel ha vuelto a poner el foco en el programa nuclear iraní.
El representante iraní sostiene que las “amenazas” del presidente estadounidense “demuestran claramente un patrón constante de comportamiento ilegal por parte de Estados Unidos y constituyen una amenaza clara, explícita e ilegal de usar la fuerza contra un Estado soberano”.
Por ello, Iravani pide a Guterres que condene “inequívoca y firmemente” las manifestaciones de Trump y que exija a Washington el respeto de las obligaciones que le impone la Carta de Naciones Unidas.
En la carta se recalca además que “La República Islámica de Irán ejercerá sus derechos de manera decisiva y proporcionada. Estados Unidos de América asume la plena responsabilidad de las consecuencias derivadas de estas amenazas ilegales y de cualquier escalada de tensión posterior”.
Paralelamente, desde la ONU, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha llamado a las autoridades iraníes a garantizar el derecho de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente. “Todas las personas deben poder protestar pacíficamente y expresar sus quejas”, ha aseverado.