¿Turno para Irán? Trump sopesa incluso una acción militar mientras el país estalla y sigue la represión del régimen

Una nueva ola de protestas pone a prueba al régimen iraní en un contexto de crisis económica, represión y desgaste social.

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Protestas anoche en varias ciudades de Irán, en una nueva ola de movilizaciones motivadas por la crisis económica y el creciente malestar social.

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La Casa Blanca valoraría una respuesta militar

El presidente Donald Trump ha afirmado que “Irán está mirando a la libertad como quizá nunca antes” y que Estados Unidos “está listo para ayudar”, un mensaje que coincide con una información de The Wall Street Journal según la cual la Administración estadounidense estaría sopesando opciones de acción militar tras la muerte de manifestantes durante la represión de las protestas, un contexto que eleva la tensión internacional y sitúa de nuevo a Irán en el centro del debate sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Washington cuando el discurso de apoyo a la libertad se cruza con la posibilidad real de una intervención.

Irán vive desde hace días una nueva ola de protestas sociales y políticas que se extiende por varias ciudades del país y que representa uno de los mayores desafíos internos para la República Islámica desde las revueltas de 2022. El detonante inmediato es económico, pero el trasfondo es estructural: deterioro de las condiciones de vida, represión persistente y una brecha creciente entre el régimen y una sociedad cansada del autoritarismo.

 

Qué ha provocado las protestas en Irán

El detonante inmediato de las movilizaciones es el deterioro acelerado de la situación económica. La inflación, la devaluación del rial y la pérdida constante de poder adquisitivo han intensificado el malestar social, especialmente entre comerciantes, jóvenes y clases trabajadoras.

A ello se suma el impacto de las sanciones internacionales, la percepción de corrupción y una política exterior que muchos ciudadanos consideran responsable del aislamiento del país. Como en ciclos anteriores, las primeras protestas de carácter económico derivaron rápidamente en consignas políticas contra el sistema de la República Islámica y sus principales instituciones.

Dónde se están produciendo y cómo se extienden

Las protestas no se concentran en un único punto. Se han registrado manifestaciones y disturbios en Teherán y en cerca de 180 ciudades, según organizaciones de derechos humanos. Este carácter descentralizado dificulta una respuesta uniforme por parte de las autoridades y complica tanto la represión total como cualquier intento de negociación.

Víctimas, detenidos y el problema de las cifras

El balance humano sigue siendo incierto. HRANA cifra en al menos 65 los fallecidos, entre ellos civiles, incluidos menores, y miembros de las fuerzas de seguridad. El régimen ha impuesto fuertes restricciones informativas, lo que dificulta la verificación independiente de los datos.

Varios hospitales han entrado en estado de emergencia. Centros de Teherán y Shiraz reconocen estar desbordados por la llegada de heridos, muchos con impactos de bala en cabeza y ojos, lo que sugiere que las cifras podrían aumentar.

El apagón informativo: una pieza clave

Las autoridades mantienen un bloqueo casi total de internet, con cortes selectivos y restricciones severas a redes sociales y mensajería. El objetivo es dificultar la coordinación de las protestas y la difusión de imágenes al exterior.

Aunque este tipo de apagón no es nuevo en Irán, analistas subrayan que ahora es más selectivo y técnicamente sofisticado, permitiendo mantener ciertos servicios mientras se limita la comunicación ciudadana.

La respuesta del régimen iraní

El Estado iraní ha endurecido su discurso y su actuación. Las autoridades han advertido de que reprimirán “con la mayor fuerza” a los “alborotadores”, a quienes vinculan a agendas extranjeras, especialmente de Estados Unidos e Israel.

La Guardia Revolucionaria y el Ejército han reforzado su presencia en las calles. El discurso oficial reconoce parcialmente el malestar económico, pero niega cualquier legitimidad política a las movilizaciones.

¿Existe un liderazgo opositor claro?

Aparentemente, las protestas carecen de un liderazgo unificado dentro del país. El movimiento sigue siendo fragmentado, espontáneo y plural.

Desde el exterior, el príncipe heredero Reza Pahlavi ha intentado capitalizar el descontento llamando a la movilización, aunque los analistas consideran que su apoyo interno es limitado. Washington, por ahora, evita un respaldo explícito.

Por qué esta ola de protestas es relevante

Estas revueltas reflejan un desgaste profundo del contrato social en Irán. Aunque el régimen ha demostrado una notable capacidad de supervivencia, la recurrencia de estas crisis apunta a una inestabilidad estructural que afecta tanto a la política interna como a la posición internacional del país.

Qué puede pasar ahora: los escenarios posibles

Los analistas manejan tres escenarios principales a corto y medio plazo:

Contención represiva: El régimen logra reducir la protesta visible sin resolver el malestar de fondo.

Escalada social: Las movilizaciones se intensifican, especialmente si se extienden huelgas o paros económicos.

Conflicto prolongado: Una fragmentación sostenida con brotes recurrentes de violencia y mayor aislamiento internacional.

Una crisis interna con impacto regional

La inestabilidad en Irán tiene implicaciones para Oriente Próximo, los equilibrios energéticos y la relación del país con Occidente. Por eso, las protestas están siendo seguidas con atención por gobiernos, organismos internacionales y mercados globales.