El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha expresado este viernes su agradecimiento al Gobierno de Sri Lanka por la operación de rescate de los marineros de la fragata “Dena”, hundida esta semana en el océano Índico tras el impacto de un torpedo lanzado por un submarino de Estados Unidos, un ataque que ha provocado cerca de 90 fallecidos y decenas de personas desaparecidas.
Durante una conversación telefónica, Araqchi ha trasladado su reconocimiento a su homólogo ceilandés, Wijiza Herat, “por sus esfuerzos en la operación de rescate” y ha subrayado “la importancia de proteger y salvaguardar los buques iraníes y la salud de su tripulación”. Asimismo, según un comunicado difundido por el Ministerio de Exteriores iraní, “las partes han destacado la importancia de continuar los contactos y las consultas entre ambos países”.
El máximo responsable de la diplomacia iraní, que también ha dialogado con el ministro de Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, ha denunciado “los crímenes cometidos por el régimen sionista y Estados Unidos” en el marco de la ofensiva contra Irán, iniciada por sorpresa el 28 de febrero mientras Teherán y Washington mantenían negociaciones para intentar cerrar un nuevo acuerdo nuclear.
En este contexto, Araqchi ha vuelto a censurar el ataque contra la fragata “Dena”, llevado a cabo “sin aviso previo” en aguas internacionales próximas a las costas de Sri Lanka, y ha insistido en que “los organismos internacionales deben dar seguimiento legal a este crimen”.
El Pentágono ha reconocido que sus fuerzas hundieron el buque iraní mediante un torpedo disparado desde un submarino en aguas del Índico, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha resaltado que se trata del “primer hundimiento de un barco enemigo por un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial”.
Por otro lado, el presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, comunicó el jueves la evacuación de 200 marinos iraníes que se encontraban a bordo de un segundo buque de guerra frente al litoral del país, y precisó que todos estaban siendo trasladados a tierra firme ante el temor de que esa embarcación pudiera convertirse en objetivo de un nuevo ataque.