El Ejército iraní ha comunicado este sábado el inicio de una nueva ofensiva de gran alcance con misiles y drones contra bases de EEUU situadas en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, al tiempo que Israel ha notificado intensos bombardeos nocturnos sobre Teherán dirigidos contra instalaciones vinculadas al programa aeroespacial iraní y a sus sistemas de defensa antiaérea.
En detalle, Irán ha informado de ataques contra radares, torre de control y silos de la base de Al Dhafra (Emiratos), contra los radares de alerta temprana y hangares de Sheij Issa (Bahréin) y contra la base de helicópteros estadounidense de Al Adiri (Kuwait), donde habrían quedado destruidos, según el propio Ejército, en un nuevo “golpe demoledor” dentro de la nueva fase de su operación “Promesa Verdadera”.
Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas iraníes han reiterado que el estrecho de Ormuz, vía estratégica para el comercio mundial de crudo, “se encuentra bajo el control total de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica, y el paso de petroleros y buques mercantes de los agresores y sus aliados por el estrecho de Ormuz sigue estando prohibido”, advirtiendo de que, si algún barco atraviesa la zona, “será atacado”.
En paralelo, el Ejército de Israel ha comunicado un ataque “a gran escala contra Teherán” en el que, según sus datos, habría quedado destruida “una importante instalación utilizada para la investigación espacial y una fábrica que producía sistemas de defensa”.
De acuerdo con la versión israelí, el principal centro de investigación espacial de la Organización Espacial Iraní habría sido arrasado, al igual que “varias instalaciones utilizadas para la producción de sistemas de defensa aérea”, entre ellas “una importante fábrica destinada a la fabricación de dichos sistemas”.