Las autoridades iraníes han anunciado para el mediodía del próximo lunes una amplia concentración de apoyo al Gobierno, coincidiendo con que está a punto de cumplirse una semana desde el inicio de las protestas y disturbios desatados tras el desplome del rial, la moneda nacional. Estas movilizaciones han derivado en una escalada de violencia y represión que, según ONG, ha causado más de 60 muertos.
“Se celebrará una gran manifestación pública para condenar las acciones de los alborotadores y terroristas armados. La manifestación tendrá lugar el lunes 12 de enero a las 14:00 h en la Plaza de la Revolución Islámica de Teherán”, ha hecho saber la agencia semioficial Tasnim.
En los últimos días, el país ha vivido varias marchas diurnas de respaldo a las instituciones, que al anochecer han dado paso a nuevas muestras de descontento y episodios de violencia. Tras avalar inicialmente las protestas críticas, el Ejecutivo iraní sostiene ahora que el derramamiento de sangre responde a una conspiración exterior y a la injerencia de Estados Unidos e Israel para desestabilizar la República Islámica.
En esta línea, la Fiscala General de Irán ha difundido este sábado un contundente comunicado en el que declara como “criminales de guerra” a todos los “autores de los recientes disturbios” y promete que las pesquisas se desarrollarán “sin indulgencia, clemencia ni apaciguamiento”.
“Los fiscales deben presentar cargos con pausa pero sin demora, preparar el juicio y actuar con decisión contra quienes, traicionando a la nación y creando inseguridad, buscan la dominación extranjera del país”, añade la Fiscala.