Las autoridades iraníes han anunciado este lunes el fallecimiento del jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, Majid Jademi, como consecuencia de un ataque llevado a cabo por Estados Unidos e Israel en el contexto de la ofensiva iniciada a finales de febrero, que ha dejado ya más de 2.000 víctimas mortales en el país.
En un comunicado difundido por la cadena de televisión iraní IRIB, la Guardia Revolucionaria ha señalado que “Jademi ha alcanzado la gracia del martirio en un ataque criminal terrorista del enemigo estaodunidense-sionista durante la madrugada de hoy”.
La nota oficial ensalza su trayectoria, calificando sus actuaciones de “grandiosas” y “ejemplares” tras casi medio siglo de “servicio al país”, y subraya que su legado “servirá de guía para la comunidad de Inteligencia iraní”.
Designado responsable de la Inteligencia de la Guardia Revolucionaria en junio de 2025
Asimismo, el texto destaca que “durante casi medio siglo de defensa honesta y valiente de la revolución, el distinguido general ha realizado contribuciones importantes, duraderas e instructivas en los campos de la Inteligencia y la seguridad, que pueden servir de guía para la comunidad de inteligencia del país durante muchos años, especialmente a la hora de enfrentarse a enemigos extranjeros a nivel estratégico y a sus siniestros y malvados planes para infiltrarse y desestabilizar la seguridad y la paz de Irán”.
Jademi fue designado responsable de la Inteligencia de la Guardia Revolucionaria en junio de 2025, en sustitución de Mohamad Kazemi, uno de los altos mandos militares abatidos durante la guerra de doce días lanzada igualmente por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado verano.
Según el último balance ofrecido por Teherán, la ofensiva ha causado hasta ahora 2.076 fallecidos, entre ellos 216 menores. La Media Luna Roja iraní ha detallado que los bombardeos han destruido o dañado más de 100.000 inmuebles civiles, de los cuales casi 40.000 se encuentran en la capital, Teherán. Además, en las cuatro semanas de ataques aéreos han resultado afectadas unas 600 escuelas y cerca de 300 centros sanitarios.