Irán afirma que no ha rechazado dialogar por la paz en Pakistán y reclama un fin definitivo de la guerra

Irán niega haber rechazado dialogar con EE.UU. en Pakistán y exige un final definitivo a la guerra, mientras crece el balance de víctimas y daños.

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi Marwan Naamani/ZUMA Press Wire/d / DPA

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha asegurado que Teherán no ha cerrado la puerta a negociar con Estados Unidos, desmintiendo las informaciones que apuntaban a un rechazo iraní a mantener conversaciones en Pakistán. Según ha afirmado, estas versiones responden a una “tergiversación” difundida por medios estadounidensesen pleno contexto de guerra.

Irán niega haber rechazado el diálogo

Araqchi ha querido matizar la posición oficial de su país en un momento de máxima tensión diplomática. “Nunca nos hemos negado a ir a Islamabad”, ha señalado, agradeciendo además el papel de Pakistán como posible mediador.

En los últimos días, distintos medios iraníes habían apuntado a la posibilidad de que ambas partes exploraran un alto el fuego temporal de 48 horas, aunque estas conversaciones estarían condicionadas por las exigencias planteadas por Washington, que desde Teherán califican de “irracionales”.

Más allá de una tregua puntual

Pese a no descartar contactos, el jefe de la diplomacia iraní ha dejado claro que el objetivo de su país va más allá de una pausa en los combates. “Lo que nos importa son los términos para un final definitivo y duradero a la guerra ilegal que se nos impone”, ha subrayado.

Este planteamiento refleja la cautela de Irán ante posibles acuerdos parciales que no aborden el fondo del conflicto, en un momento en el que la ofensiva de Estados Unidos e Israel continúa activa.

El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, ha respondido públicamente a las declaraciones de Araqchi, mostrando su respaldo y agradeciendo la aclaración en un mensaje que refuerza el papel de Islamabad como actor clave en eventuales negociaciones.

Un balance de guerra cada vez más grave

Las declaraciones llegan en un contexto marcado por el elevado coste humano y material del conflicto. Según las autoridades iraníes, la ofensiva iniciada hace más de un mes ha dejado 2.076 muertos, entre ellos 216 menores.

La Media Luna Roja iraní ha cifrado además en más de 100.000 los edificios civiles dañados o destruidos, de los cuales cerca de 40.000 se encuentran en Teherán. A ello se suma el impacto directo sobre servicios esenciales, con alrededor de 600 escuelas y 300 centros sanitarios afectados.

Diplomacia en medio de la escalada

En este escenario, la apertura a conversaciones —aunque limitada y condicionada— introduce un elemento de incertidumbre sobre la evolución del conflicto. Mientras continúan los combates, la vía diplomática sigue presente, aunque marcada por la desconfianza mutua y las diferencias sobre los términos de cualquier posible acuerdo.