Las autoridades iraníes han ratificado este jueves que una delegación oficial del país aterrizará a lo largo del día en Islamabad, capital de Pakistán, para entablar contactos diplomáticos con vistas a cerrar un acuerdo con Estados Unidos, pese a las “repetidas violaciones del alto el fuego” atribuidas a Israel tras la tregua anunciada en la madrugada del miércoles.
“A pesar del escepticismo entre la opinión pública iraní a causa de las repetidas violaciones del alto el fuego por parte del régimen israelí para sabotear la iniciativa diplomática, la delegación iraní llegará esta noche a Islamabad, a invitación de Shehbaz Sharif, para unas conversaciones serias fundamentadas en los diez puntos propuestos por Irán”, ha dicho el embajador iraní en Pakistán, Reza Amiri Moqadam, en un mensaje en redes sociales.
Sharif, primer ministro paquistaní, hizo público el miércoles un acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos y cursó una invitación a delegaciones de ambos países para que se reúnan este viernes en Islamabad, con el objetivo de iniciar contactos hacia un pacto definitivo, tras más de un mes de ofensiva israelí-estadounidense iniciada por sorpresa el 28 de febrero, en pleno proceso de conversaciones entre Washington y Teherán sobre un nuevo acuerdo nuclear.
El jefe del Gobierno de Pakistán explicó al anunciar el pacto que “Irán y Estados Unidos, junto a sus aliados, acordaron un alto el fuego inmediato en todas partes, incluido Líbano y el resto de lugares”, aunque Israel sostuvo poco después que el territorio libanés quedaba fuera del entendimiento y lanzó su mayor campaña de bombardeos contra el país, con un balance de más de 250 fallecidos y alrededor de un millar de heridos.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Levitt, afirmó posteriormente que Líbano no formaba parte del acuerdo, en medio de las críticas y advertencias de Irán, que recordó el mensaje difundido por Sharif, impulsor de los esfuerzos de mediación para frenar la escalada, y subrayó que Líbano figura de forma explícita, pese a las rectificaciones posteriores de Israel y Estados Unidos.
En paralelo, Teherán comunicó el derribo de dos drones israelíes que habrían penetrado en su espacio aéreo y denunció que estos incidentes constituían igualmente violaciones del alto el fuego, advirtiendo de que responderá si se repiten.
El propio Sharif admitió horas más tarde “violaciones del alto el fuego en algunos lugares a lo largo de la zona de conflicto” y sostuvo que estos episodios “socavan el espíritu del proceso de paz”. “Pido encarecida y sinceramente a todas las partes que muestren moderación y respeten el alto el fuego de dos semanas, como se acordó, para que la diplomacia pueda asumir un papel principal hacia un arreglo pacífico del conflicto”.
Las dudas sobre la solidez del alto el fuego se ven alimentadas por las posiciones encontradas sobre el programa nuclear iraní, en particular por la negativa de Estados Unidos a permitir que Irán continúe enriqueciendo uranio, uno de los diez puntos difundidos por Teherán como base que Washington habría aceptado para negociar. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha llegado a calificar en las últimas horas esa propuesta de “bulo”, pese a haberla considerado antes una “base viable para negociar”.
Por otro lado, las autoridades de Islamabad comunicaron a última hora del miércoles que los días 9 y 10 de abril serán “festivos locales”, coincidiendo con la llegada prevista de las delegaciones de Estados Unidos e Irán y con la fecha fijada para las conversaciones, sin ofrecer una justificación clara para esta decisión de última hora.
El comisario de la Administración del Distrito de Islamabad precisó en redes sociales que las jornadas festivas “estarán limitadas al Territorio Capitalino de Islamabad” y añadió que “los servicios esenciales seguirán estando operativos”, sin aportar más explicaciones.
La delegación estadounidense estará liderada por el vicepresidente, JD Vance, según confirmó el miércoles la Casa Blanca, en un contexto de crecientes llamamientos internacionales a un acuerdo negociado que ponga fin a la ofensiva contra Irán, que ha desencadenado una crisis en Oriente Próximo con fuertes repercusiones sobre la economía global.