El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha remitido este domingo una misiva al Consejo de Seguridad de la ONU y al secretario general, António Guterres, en la que solicita el apoyo activo de todos los países para “poner fin” a las “violaciones graves” del Derecho Internacional que atribuye a Estados Unidos e Israel contra Irán, señalando de forma específica los bombardeos contra sus instalaciones nucleares.
“Dado que la responsabilidad internacional de Estados Unidos y del régimen israelí surge de graves violaciones de sus obligaciones en virtud de las normas imperativas del Derecho Internacional general, en particular la 'prohibición de la agresión'”, ha indicado Araqchi, citando el Proyecto de Artículos sobre la Responsabilidad de los Estados por Hechos Internacionalmente Ilícitos, “todos los Estados están obligados, entre otras cosas, a 'cooperar por medios legítimos para poner fin a tales violaciones graves'”.
El jefe de la diplomacia de Teherán también ha acusado a Washington y a Tel Aviv de vulnerar el Derecho Internacional ambiental con sus ataques contra las centrales nucleares de Bushehr y Natanz, al tiempo que ha defendido “el 'derecho inalienable' de los Estados a 'desarrollar la investigación, la producción y el uso de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación', como se subraya en el artículo 4 del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares”.
En la carta, Araqchi insta al Consejo de Seguridad a pronunciarse de forma similar a como lo hizo en 1981, cuando el órgano consideró por unanimidad que el ataque aéreo israelí del 7 de junio de 1981 contra las instalaciones nucleares de Irak suponía una violación de la Carta de la ONU y una amenaza para el sistema de salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Sin embargo, el ministro arremete contra la cúpula del organismo nuclear, denunciando “la continua inacción del director general (el argentino Rafael Grossi) y de la Junta de Gobernadores del Organismo”, una actitud que, según sostiene, “no solo ha envalentonado a los agresores, sino que también ha debilitado irreparablemente la credibilidad, la eficacia y la autoridad del Organismo y su sistema de salvaguardias”.
“Dada la gravedad del ataque deliberado de Estados Unidos y el régimen israelí contra instalaciones y emplazamientos nucleares pacíficos bajo salvaguardias de la República Islámica de Irán (...), el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene la clara obligación jurídica de actuar sin demora y con decisión para condenar esta agresión, obligar a los agresores a cesar inmediatamente todos sus ataques ilícitos y exigirles que indemnicen íntegramente por todas las pérdidas y daños causados, incluidos los ocasionados a las instalaciones y emplazamientos nucleares pacíficos de Irán”, ha reclamado el responsable de Exteriores.
Además, Araqchi llama la atención sobre el “estatus nuclear del régimen israelí, así como a su historial de librar guerras de agresión, atacar instalaciones nucleares pacíficas en la región y su violación continua y sistemática del derecho internacional y los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”.
En esta línea, exige que “El Consejo de Seguridad debería implementar sus resoluciones anteriores contra ese régimen y, en consecuencia, exigir que el régimen israelí renuncie a su posesión de armas nucleares, se adhiera sin demora a todos los instrumentos jurídicos internacionales vinculantes relacionados con la prohibición de las armas de destrucción masiva, en particular el Tratado sobre No Proliferación”, según recoge su carta al máximo órgano de seguridad de la ONU.
Por último, el ministro recuerda que “Los ataques militares conjuntos de las fuerzas armadas de Estados Unidos y el régimen israelí contra instalaciones y sitios nucleares pacíficos bajo las salvaguardias de la República Islámica de Irán en junio de 2025 y febrero-marzo de 2026 constituyen graves violaciones materiales del principio de no agresión como norma imperativa del Derecho Internacional general”, y argumenta que “esta grave situación exige una respuesta inmediata y decisiva de la comunidad internacional, así como del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en el marco de su responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales”.