Las autoridades iraníes han reiterado este lunes que no mantienen contactos directos con Estados Unidos y han puesto en duda la disposición real del presidente Donald Trump a entablar un diálogo, subrayando además que Teherán no forma parte del marco diplomático impulsado por Pakistán, que junto a Egipto, Arabia Saudí y Turquía promueve una iniciativa para tratar de poner fin al conflicto.
“Hasta el momento no hemos tenido negociaciones directas con Estados Unidos”, ha señalado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, según informa la agencia Tasnim. No obstante, el representante ha admitido que Irán ha recibido mensajes “a través de intermediarios”, en los que se transmite que Washington estaría interesado en negociar el final de la guerra.
En esta línea, ha insistido en que las primeras propuestas trasladadas por la parte estadounidense para pactar un alto el fuego constituyen un planteamiento “excesivo e irrazonable”.
Durante el fin de semana, Pakistán reunió en Islamabad a los ministros de Exteriores de Turquía, Arabia Saudí y Egipto y anunció que acogería contactos entre Estados Unidos e Irán “en los próximos días”. Frente a ello, Baqaei ha remarcado que Teherán no ha tomado parte en este esquema, aclarando que se mantiene a la espera de posibles movimientos, pero reiterando que debe señalarse a Estados Unidos e Israel como responsables de haber iniciado la guerra hace más de un mes.
“Las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos. Es positivo que los países de la región se preocupen por poner fin a la guerra, pero deben tener cuidado con quién la inició”, ha argumentado.
En cualquier caso, Baqaei ha puesto en cuestión la verdadera voluntad de Washington para negociar, al apuntar que ni siquiera la población estadounidense se toma en serio la propuesta de Trump. “Nuestra tarea es clara, a diferencia de la otra parte, que no deja de cambiar de postura. Irán ha sido claro respecto a su postura desde el principio, y conocemos perfectamente el marco que estamos considerando”, ha expuesto.
Críticas por los ataques a instalaciones nucleares
Baqaei ha condenado además las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, asegurando que se trata de “crímenes” en el contexto de la guerra, y ha lamentado la respuesta del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). “Según el estatuto del OIEA, estas acciones son delictivas, y lo más lamentable es la indiferencia del OIEA y de (Rafael) Grossi”, ha indicado, en referencia a su director general.
El portavoz ha cargado contra el diplomático argentino, al que acusa de “por enésima vez”, adoptar un enfoque “totalmente erróneo”. “En lugar de condenar a los agresores, ha utilizado en sus entrevistas frases que complican aún más el problema. La mera mención de tal posibilidad por parte de un partido que es responsable de la no proliferación nuclear es inaceptable”, ha señalado.
El representante del Ministerio de Exteriores ha lamentado la falta de neutralidad y ha insistido en que el OIEA debe denunciar sin ambigüedades las vulneraciones de la seguridad nuclear.
Mientras tanto, Trump ha dado un giro a su política hacia Irán y ahora insiste en reactivar un proceso de negociación que ponga fin a la guerra y asegure que la República Islámica desmantele sus instalaciones nucleares y limite su arsenal de misiles balísticos.
Estados Unidos se encuentra así en una especie de ‘impasse’ en el conflicto, después de que el presidente haya prolongado hasta el 6 de abril su ultimátum para atacar infraestructuras eléctricas, con el objetivo de dejar margen a la vía diplomática. Esta estrategia se interpreta como un intento de combinar la presión negociadora con el aumento de la amenaza militar sobre Irán si no acepta los términos del acuerdo que impulsa Washington.
Paralelamente, Israel, al margen de la línea marcada por Estados Unidos, llevó a cabo el pasado viernes dos ataques contra una planta de agua pesada situada en la provincia de Arak y contra una fábrica de óxido de uranio concentrado en la provincia de Yazd, en el centro del país.