Irán reivindica a las futbolistas que decidieron regresar desde Australia

Irán acusa de “hipocresía” a Australia y ensalza a las futbolistas de la selección femenina que han renunciado al asilo y decidido volver al país.

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La futbolista Sara Didar, de la selección de Irán, durante un partido de la Copa Asiática en Australia (archivo) Dave Hunt/AAP/dpa

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El Gobierno de Irán calificó este lunes de “hipocresía” toda la controversia generada en torno a la selección femenina de fútbol y manifestó sentirse “orgulloso” de las jugadoras que han optado por regresar al país, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiera a Australia que les ofreciera asilo, una opción que varias de ellas han aceptado.

“Estamos orgullosos de nuestras futbolistas que no sucumbieron a los engaños e hipocresía de Australia”, declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, según recogió la agencia oficial Mehr, poco después de que la capitana del combinado nacional, Zahra Ganbari, retirara su petición de asilo en territorio australiano.

Con esta decisión, Ganbari pasa a ser la quinta de las siete integrantes de la delegación a las que el Ministerio del Interior australiano concedió visados humanitarios la semana anterior que renuncia a acogerse al asilo. Esta medida de Canberra arrancó con la oferta de protección a cinco futbolistas que se negaron a entonar el himno iraní a comienzos de mes durante un encuentro de la Copa Asiática.

El propio Baqaei ya había denunciado días antes un intento de “secuestro” de las jugadoras y remarcó que el país las recibirá “con los brazos abiertos”. “A la selección femenina de fútbol de Irán: no se preocupen, Irán las espera con los brazos abiertos. ¡Vuelvan a casa!”, afirmó entonces.

Fatemé Pasandidé, Zahra Ghanbari, Zahra Sarbali, Atefé Ramazanzadé y Mona Hamudi se negaron a cantar el himno nacional durante un duelo frente a Corea del Sur el 2 de marzo, correspondiente a la Copa Asiática Femenina. Tras ese gesto, la televisión estatal iraní las calificó de “traidoras”, lo que alimentó el temor a posibles represalias en caso de que regresaran a Teherán.