Las autoridades iraníes han asegurado que hasta diez servicios de Inteligencia foráneos estarían implicados en un “complot terrorista” dirigido a avivar las recientes protestas en el país, unas movilizaciones que, según Teherán, han dejado miles de fallecidos.
La organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria ha sostenido que los “incidentes terroristas” registrados en las últimas semanas forman parte de una estrategia coordinada por Estados Unidos e Israel para “fomentar disturbios internos” y presentar a Irán como “una amenaza existencial”.
“Se creó una sala de mando enemiga tras la guerra de doce días --en referencia a la ofensiva militar lanzada por Israel en junio de 2025, a la que posteriormente se sumó Estados Unidos con bombardeos contra tres instalaciones nucleares-- con la participación de diez servicios de Inteligencia hostiles”, ha indicado el organismo.
Según estas fuentes, las fuerzas iraníes han detenido a 735 personas “afiliadas con redes contra la seguridad” y han identificado a 46 individuos con presuntos vínculos con agencias de Inteligencia extranjeras. Además, se habrían incautado más de 740 armas de fuego, tal y como ha informado la cadena estatal Press TV.
En la misma línea, la organización de Inteligencia ha acusado a “funcionarios y oficiales de seguridad extranjeros” de haber respaldado “de forma directas las medidas del enemigo, incluida la propagación de la violencia y la explotación de las reuniones públicas por parte de terroristas, así como el uso de redes sociales para azuzar la violencia y desplegar a matones y criminales para elevar el número de víctimas entre la población y las fuerzas de seguridad”.
Mientras tanto, una ONG con sede en Estados Unidos ha elevado a más de 6.100 los fallecidos por la represión de las protestas, frente a la primera estimación oficial difundida esta misma semana, que situaba el balance en algo más de 3.000 muertos.
En un comunicado, Human Rights Activists in Iran ha precisado que, de acuerdo con sus registros, 6.126 personas han perdido la vida durante las movilizaciones, al tiempo que mantiene abiertos otros 17.091 expedientes que siguen bajo investigación. La organización detalla que entre los fallecidos figuran 5.777 manifestantes --incluidos 86 menores--, 214 integrantes de las fuerzas de seguridad y 49 civiles que “no participaban” en las protestas.
Asimismo, la ONG denuncia que 11.009 personas han resultado heridas “de gravedad” y que 41.880 han sido arrestadas, entre ellas víctimas de 245 “confesiones forzadas” obtenidas tras su detención por las fuerzas de seguridad. Todo ello se produce en un contexto de severas restricciones de Internet, que se prolongan ya desde hace más de dos semanas.