El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha manifestado este viernes su disposición a abrir un proceso de conversaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear del país, siempre y cuando Washington abandone sus exigencias "unilaterales" y se atiendan las preocupaciones "legítimas" de Teherán, en un contexto marcado por las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.
Tras un encuentro en Estambul con su homólogo turco, Hakan Fidan, Araqchi ha subrayado que Teherán actuará "con seriedad en la defensa de su soberanía y seguridad nacional", al tiempo que "se mantiene firme en el uso de la diplomacia para asegurar los intereses de la nación iraní y preservar la paz y seguridad regionales".
En esta línea, ha insistido en que Irán está preparado para retomar el diálogo, siempre que "se desarrollen desde una posición de igualdad, sobre la base de intereses mutuos y con respeto mutuo", tal y como ha informado la agencia de noticias IRNA.
"Una negociación basada en amenazas, intimidación y exigencias unilaterales e ilegítimas no puede ser eficaz, y la República Islámica de Irán ciertamente no tolerará tales enfoques", ha señalado el ministro, cargando contra lo que considera una postura incoherente por parte de Estados Unidos.
Ese mismo viernes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, en la que se ha ofrecido a ejercer de mediador con Washington ante la escalada de tensión entre ambos países.
Trump ha advertido recientemente a Teherán de que podría recurrir a una flota "mayor" que la enviada a Venezuela en la operación en la que fue capturado el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y ha prometido un ataque "mucho peor" que el llevado a cabo en junio de 2025 si no se alcanza un pacto sobre el programa nuclear iraní.
El exmandatario hizo alusión a los bombardeos ordenados por Washington en junio de 2025 contra tres instalaciones nucleares iraníes, en respuesta a la ofensiva lanzada días antes por Israel, que causó más de 1.100 muertos y desencadenó el lanzamiento por parte de Teherán de cientos de misiles y drones contra territorio israelí.
Mientras tanto, la República Islámica ha reiterado en varias ocasiones su negativa a reanudar contactos con Estados Unidos sin garantías claras de seguridad, recordando que la ofensiva israelí tuvo lugar en pleno proceso de conversaciones entre ambas partes para intentar cerrar un nuevo acuerdo, después de que el pacto alcanzado en 2015 quedara desvirtuado tras la salida de Washington durante el primer mandato de Trump.