El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha subrayado este domingo que en las conversaciones en curso con Estados Unidos sobre el programa nuclear de Teherán se perciben "señales alentadoras".
"Irán quiere la paz y la estabilidad en la región. Las recientes negociaciones han propiciado un intercambio de propuestas prácticas y han deparado señales alentadoras", ha publicado Pezeshkian en redes sociales.
Al mismo tiempo, el mandatario ha aludido a los informes sobre el refuerzo del despliegue militar estadounidense en el golfo Pérsico y ha recalcado que el país está "preparado para cualquier escenario" ante un posible deterioro de la situación.
"Seguimos observando estrechamente las acciones de Estados Unidos y hemos realizado todos los preparativos necesarios para cualquier escenario potencial", ha resaltado, insistiendo en que el Gobierno no descuida el aumento de la presencia militar de Washington en la zona.
En paralelo a estas declaraciones, este mismo domingo el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, y su homólogo de Omán, el país que ejerce de mediador, Badr bin Hamad al Busaidi, han confirmado que las delegaciones iraní y estadounidense mantendrán una nueva ronda de contactos el próximo jueves en Ginebra.
El jueves anterior, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fijó un plazo de 15 días para cerrar un entendimiento con Teherán y avisó de que podrían pasar "cosas malas" si no se logra un pacto en ese periodo. Las dos delegaciones ya se han visto previamente con la mediación de Omán en Mascate el 6 de febrero y, posteriormente, en Ginebra el pasado 17 de febrero.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, se multiplican los reportes sobre un fuerte aumento del contingente militar de Estados Unidos en Oriente Próximo, que incluiría decenas de aviones de combate, aparatos de reabastecimiento en vuelo y varios buques de guerra desplegados en la región.