Esta es la isla petrolera de Irán que Trump estudia ocupar para forzar la apertura de Ormuz

La Casa Blanca analiza una escalada directa sobre el principal nodo energético iraní mientras el Pentágono prepara una guerra de alto coste en el Golfo.

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El presidente de EEUU, Donald Trump, recibe a militares caídos de EEUU durante la guerra contra Irán Europa Press/Contacto/Daniel Torok/White House

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La Administración de Donald Trump está valorando dar un paso decisivo en la guerra contra Irán: ocupar o bloquear la isla de Jarg, el principal enclave petrolero del país islámico, con el objetivo de presionar a Teherán para que reabra el estratégico estrecho de Ormuz.

Según fuentes citadas por el medio estadounidense Axios, la isla —clave para la economía iraní— procesa alrededor del 90% de las exportaciones de crudo de Irán, lo que la convierte en un objetivo de máximo valor estratégico dentro del conflicto.

Golpe directo al corazón energético de Irán

El plan que estudia Washington implicaría una operación militar de gran envergadura, que podría ejecutarse tras una intensificación previa de los bombardeos estadounidenses en la zona del Golfo para debilitar las capacidades militares iraníes.

Fuentes del Gobierno estadounidense reconocen que todas las opciones están sobre la mesa: desde el bloqueo naval hasta una intervención directa sobre el terreno. “Si tiene que tomar la isla, lo hará”, señala un alto cargo, que admite que incluso se contempla una invasión costera, aunque la decisión final aún no se ha tomado.

Ormuz, el epicentro de la presión global

El control de la isla de Jarg supondría un golpe directo sobre la capacidad de exportación de petróleo de Irán y, por extensión, sobre el equilibrio energético mundial. El objetivo último de la estrategia estadounidense es forzar la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio global de crudo.

La ofensiva, sin embargo, entraña riesgos elevados. Un movimiento de este calibre podría desencadenar una escalada militar aún mayor en la región, con consecuencias directas sobre los precios de la energía, los mercados financieros y la estabilidad internacional.

En paralelo, el Pentágono ya ha solicitado 200.000 millones de dólares adicionales para hacer frente a un conflicto que se complica y amenaza con prolongarse en el tiempo.