El Ejército israelí ha comunicado este miércoles que ha puesto en marcha una investigación interna tras un ataque contra objetivos del partido-milicia chií Hezbolá en el que dos periodistas resultaron heridas, al tiempo que ha negado cualquier intento de retrasar o bloquear las labores de rescate en la zona.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han impedido que los equipos de rescate lleguen a la zona”, ha señalado la portavoz del Ejército, Ella Waweya, en un comunicado publicado en árabe en el que precisa que los detalles del incidente están siendo ya “investigados”.
Sobre lo ocurrido, el Ejército ha explicado que la Fuerza Aérea “detectó dos vehículos que salían de un edificio militar utilizado por el partido terrorista Hezbolá en el sur de Líbano” y que ambos se dirigieron hacia las fuerzas israelíes “de una manera que constituían una amenaza inmediata”.
“Tras determinar que estaban violando el acuerdo de alto el fuego, la Fuerza Aérea atacó uno de los vehículos y luego apuntó a un edificio al que se refugiaron los intrusos”, ha precisado, antes de subrayar que las fuerzas israelíes “no atacan a periodistas y actúan para mitigar los daños que puedan sufrir, al tiempo que mantienen la seguridad de sus tropas”.
La agencia de noticias libanesa NNA ha señalado que la Cruz Roja libanesa consiguió acceder al lugar del ataque, en la localidad de Tiri, y evacuar a una de las reporteras, Zeinab Faraj, que fue trasladada a un hospital. Durante el trayecto, el vehículo en el que viajaba habría recibido disparos por parte del Ejército israelí, según esta misma fuente.
En paralelo, la organización continúa intentando dar con el paradero de Amal Jalil, desaparecida tras el bombardeo, y ha movilizado una excavadora para retirar los escombros generados por los ataques israelíes en la zona.
Las dos periodistas, que trabajan para el diario libanés ‘Al Ajbar’, se habían desplazado hasta el área para informar sobre un ataque previo de Israel que, de acuerdo con la NNA, causó al menos dos muertos.