El Ejército israelí ha reconocido este martes que es el responsable de una serie de bombardeos contra varias gasolineras en territorio libanés, justificando que estos establecimientos pertenecen al partido-milicia chií Hezbolá, en el marco de su actual campaña de ataques y de la nueva incursión en el país vecino.
En un comunicado, las fuerzas israelíes han detallado que en las últimas 24 horas han llevado a cabo ataques contra estaciones de servicio de la red Al Amana, a la que acusan de “estar controlada por Hezbolá” y “servir de infraestructura económica para actividades terroristas”.
Según el texto difundido, “como parte de los ataques, fueron destruidas gasolineras en varias zonas de Líbano que Hezboá usa para abastecer camiones que trasladan armas y terroristas”, antes de subrayar que estas instalaciones “generan millones de dólares” para que el grupo “financie sus actividades”.
El Ejército ha sostenido que estos bombardeos “dañan de forma significativa la infraestructura de Hezbolá en Líbano” y ha recordado que se suman a los ataques previos contra la asociación Al Qarj al Hasán, dedicada a conceder préstamos sin intereses en forma de microcréditos y a la que Israel también relaciona con la organización chií.
En la misma nota, el mando militar ha recalcado que “las Fuerzas de Defensa de Israel (FD) seguirán actuando con fuerza contra Hezbolá, que ha decidido sumarse a la campaña (militar) y operar bajo auspicios del régimen iraní, y no permitirán que se cause daño a los ciudadanos del Estado de Israel”, dando por cerrada así su posición oficial sobre esta oleada de ataques.
Por su parte, las autoridades de Líbano han elevado a más de mil las víctimas mortales como consecuencia de los continuados bombardeos y de las operaciones terrestres llevadas a cabo por Israel. Estas acciones se enmarcan en la respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, que afirma actuar en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero junto a Estados Unidos contra el país asiático.
En los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre suelo libanés pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que su objetivo son únicamente las actividades de Hezbolá y defendiendo que, por este motivo, no incumple el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado con firmeza estos bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.