El Ejército de Israel ha admitido este lunes su responsabilidad en la muerte de un ciudadano israelí que vivía en la localidad de Misgav Am, en el norte del país, después de que el vehículo en el que viajaba fuera alcanzado por un disparo de artillería en el contexto de los combates con el partido-milicia chií Hezbolá en la frontera con Líbano.
Según han explicado las Fuerzas Armadas, la investigación abierta tras el fallecimiento del hombre, identificado como Ofer Moskovtiz, ha concluido que el coche fue alcanzado por un proyectil de artillería lanzado por el propio Ejército israelí “con el objetivo de apoyar a las fuerzas que operaban en una zona en el sur de Líbano”.
El informe interno ha establecido que durante el episodio se produjeron “numerosos problemas graves y errores operativos” tanto en la planificación como en la ejecución de los disparos, que “fueron efectuados en un ángulo incorrecto y sin estar en línea con los procedimientos requeridos”, lo que provocó que hasta cinco proyectiles impactaran en la localidad de Misgav Am.
“Las conclusiones de la investigación serán estudiadas por las partes relevantes”, ha señalado el Ejército, que ha expresado su pesar por lo ocurrido y ha trasladado sus condolencias a los allegados de Moskovitz. Asimismo, ha asegurado que “habrá una investigación de seguimiento exhaustiva y transparente, cuyos resultados serán presentados a la familia y posteriormente al público”.
La apertura de esta investigación tuvo lugar tras confirmarse la muerte de Moskovitz, poco después de que Hezbolá se atribuyera varios ataques contra posiciones militares israelíes en el norte del país. No obstante, el propio Ejército indicó al poco tiempo que estaba examinando la posibilidad de que el incidente hubiera sido causado por fuego procedente de sus propias unidades.