Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han afirmado este lunes que lograron abatir a varios altos responsables de la Inteligencia iraní durante el ataque inicial contra Teherán, enmarcado en la ofensiva sorpresa lanzada el sábado junto a Estados Unidos para descabezar a la República Islámica. Esta operación conjunta ha dejado más de 500 fallecidos en el país asiático, entre ellos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios ministros y altos mandos del Ejército iraní.
En un comunicado difundido en redes sociales, las FDI señalan que el ataque tuvo como objetivo la sede del Ministerio de Inteligencia, ejecutado a partir de “precisa información de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel”. Según el mensaje, “Fueron localizados y eliminados durante el ataque inicial de la Operación 'León Rugiente'”, en referencia a los altos cargos que, de acuerdo con la versión israelí, se encontraban en las instalaciones en el momento del bombardeo.
El balance difundido por Israel atribuye al ataque la muerte del vice ministro de Inteligencia, Yahya Hamidi, a quien responsabiliza de los “Asuntos de Israel” y acusa de “liderar actividades terroristas contra judíos, actores occidentales y opositores al régimen dentro y fuera de Irán”. Junto a él, también habría muerto Jalal Pour Hossein, jefe de la división de Espionaje, además de otros responsables de alto rango del Ministerio, conforme a la información facilitada por las FDI.
La ofensiva del sábado, coordinada entre Estados Unidos e Israel, tenía como objetivo declarado forzar un cambio de régimen en Teherán. El ataque, que acabó con la vida del ayatolá Alí Jamenei, ha desencadenado la respuesta de Irán, que ha atacado territorio israelí y objetivos militares estadounidenses en varios países del Golfo, elevando aún más la tensión en la región.