Israel arremete contra los países que censuran su plan en Cisjordania y les acusa de negar un hogar nacional judío

Gideon Saar acusa a más de 80 países, incluido España, de negar el derecho del pueblo judío a un hogar nacional al censurar el plan israelí en Cisjordania.

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El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar Europa Press/Contacto/Luiz Rampelotto/Europanewswi

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El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha cargado este miércoles contra más de 80 países firmantes —entre ellos, España— de un comunicado internacional que condena las decisiones unilaterales del Gobierno israelí para reforzar su control sobre Cisjordania, acusándoles de “negar el derecho del pueblo judío a (...) un hogar nacional judío”.

“Hace 104 años, la Liga de Naciones, predecesora de la ONU, otorgó a los británicos el mandato de restablecer un hogar nacional judío en la tierra de Israel. Ayer, 85 países se presentaron aquí y negaron el derecho del pueblo judío a vivir en los mismos lugares, los mismos lugares reconocidos como pertenecientes a un hogar nacional judío”, ha lamentado tras una reunión del Consejo de Seguridad.

En sus declaraciones, Saar ha rechazado la idea de que “la presencia judía” en Cisjordania “viole el Derecho Internacional” y ha insistido en que “ninguna otra nación en ningún otro lugar del mundo tiene un derecho más fuerte que nuestro derecho histórico y documentado a la tierra de la Biblia”.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad, el jefe de la diplomacia israelí ha defendido que “la afirmación de que los israelíes no pueden vivir en Judea y Samaria (Cisjordania) no solo es incompatible con el Derecho Internacional y la propia declaración de Balfour de Reino Unido”, sino que además “es moralmente distorsionada”.

El ministro ha recordado así la carta enviada el 2 de noviembre de 1917 por el entonces titular de Exteriores británico, Arthur James Balfour, al banquero y diputado sionista Walter Rothschild, en la que Londres expresaba su respaldo a “la creación de un hogar nacional para el pueblo judío”.

Saar ha subrayado que “algún día habrá paz. No se logrará desalojando a la gente de sus hogares, ni judíos ni árabes”, y ha sostenido que “la idea de que las comunidades judías son un obstáculo para la paz es indignante”. A renglón seguido, ha advertido: “Con el debido respeto, no abandonaremos nuestro patrimonio, seguridad y futuro para aliviar las dificultades políticas internas de otros países”.

El titular de Exteriores ha denunciado “la obsesión hipócrita con la presencia judía en el corazón de (su) pequeña tierra” y ha justificado el plan del Ejecutivo israelí para declarar determinadas áreas de Cisjordania como propiedad estatal. En este contexto, ha arremetido contra la normativa jordana y de la Autoridad Palestina que prohíbe la venta de propiedades inmobiliarias a personas no árabes y, en el caso palestino, a judíos.

Ha rechazado que estas medidas supongan una anexión y ha sostenido que su Gobierno no tenía “quedaba” alternativa distinta a “corregir estas injusticias retorcidas estableciendo igualdad y transparencia en las transacciones inmobiliarias” en Cisjordania. A su juicio, “la comunidad internacional ignora las prácticas y violaciones constantes de la Autoridad Palestina. Esto solo aleja aún más la solución del conflicto”.

En la misma línea, ha reivindicado la soberanía israelí sobre la zona al afirmar que “inventaron un supuesto Estado de Palestina como si tal Estado existiera o hubiera existido alguna vez, pero la verdad es que, durante más de 3.000 años desde el rey David, Jerusalén ha sido la capital eterna del pueblo judío y lo seguirá siendo para siempre”. Sobre la parte oriental de la ciudad, administrada legalmente por la Autoridad Palestina, ha recalcado: “Jerusalén Este es Jerusalén, una sola Jerusalén bajo la soberanía de Israel”.

Las palabras de Saar son la respuesta directa al comunicado respaldado por más de 80 Estados de todos los continentes, entre ellos microestados europeos como Andorra, Malta, San Marino y Liechtenstein, así como por la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica y la Unión Europea. El texto condena “enérgicamente” las medidas israelíes para extender su “presencia ilegal” en Cisjordania, expresa la “firme oposición” de los firmantes a cualquier anexión y sostiene que tales decisiones “violan el Derecho Internacional”.