Israel asegura haber abatido a más de 30 presuntos miembros de Hezbolá en el sur de Líbano

Israel afirma haber matado a más de 30 presuntos miembros de Hezbolá en el sur de Líbano en plena escalada ligada a la guerra en Oriente Próximo.

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Imagen de archivo de un ataque israelí contra el sur de Líbano. Marwan Naamani/dpa

Imagen de archivo de un ataque israelí contra el sur de Líbano. Marwan Naamani/dpa

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El Ejército israelí ha informado este jueves de la muerte de más de una treintena de presuntos combatientes del partido-milicia chií Hezbolá en varias operaciones desarrolladas en los últimos días en el sur de Líbano, en el contexto de la ofensiva vinculada a la guerra en Oriente Próximo desencadenada tras la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán.

Según el balance ofrecido por las fuerzas israelíes, entre los sospechosos fallecidos se encontrarían alrededor de diez miembros de la Fuerza Raduán, la unidad de élite de la organización. El Ejército ha recalcado que todos ellos “fueron eliminados” mediante “bombardeos, ataques con carros de combate, disparos de francotiradores y ataques con drones”.

En la misma nota, el Ejército ha añadido que “las fuerzas destruyeron además decenas de infraestructuras de Hezbolá y ubicaron almacenes de armas de Hezbolá”, antes de remarcar que “las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen actuando con fuerza contra Hezbolá, que decidió unirse a la campaña y operar bajo auspicios del régimen de Irán”.

Por su parte, las autoridades libanesas sitúan ya en cerca de 1.100 los fallecidos como consecuencia de la campaña de bombardeos y las incursiones terrestres emprendidas por Israel en represalia por el lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos contra el país asiático.

En los meses previos, Israel había llevado a cabo decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se dirigían exclusivamente contra actividades de Hezbolá y defendiendo que, por ello, no vulneraba el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como la propia organización chií han rechazado estos argumentos y han criticado con dureza las operaciones, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.