El Coordinador de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT), la autoridad militar israelí responsable de la gestión en las zonas palestinas, ha llevado a cabo este domingo la prueba definitiva previa a la reapertura del paso de Rafá, el cruce que conecta la Franja de Gaza con Egipto. La reanudación del tránsito para la población civil podría activarse este mismo lunes.
“El paso de Rafá ha reabierto únicamente para el paso de personas. Hoy se está realizando una prueba para comprobar y evaluar el funcionamiento del paso”, ha informado el COGAT en un comunicado.
El organismo ha puntualizado además que “se espera que el movimiento de residentes en ambas direcciones, entrada y salida de Gaza, comience mañana”.
La cadena pública israelí Kan ha señalado, citando fuentes conocedoras del proceso, que los ensayos han arrojado resultados “muy exitosos” tras la circulación de autobuses y ambulancias simulados, trasladados desde el paso de Kerem Shalom para verificar el dispositivo.
Las Fuerzas Armadas israelíes han difundido imágenes de las nuevas instalaciones, bautizadas como Regavim. “Estas instalaciones mejorarán el control de seguridad en la zona”, donde los militares “verificarán la identidad de quienes entren con los listados aprobados por la dirección militar y realizarán inspecciones minuciosas del equipaje”, explica el comunicado.
En sentido hacia Gaza, las personas deberán superar en primer lugar el control de seguridad egipcio, donde los guardias revisarán su identidad y comprobarán si figuran en los listados elaborados por el Shin Bet israelí.
A continuación, pasarán por el control de las autoridades palestinas y de la Unión Europea y, finalmente, por un dispositivo israelí compuesto por varias puertas con registros corporales, equipos de rayos X y verificación biométrica. Podrán regresar quienes huyeron de la guerra, representantes de la Autoridad Palestina y un número limitado de trabajadores humanitarios.
En dirección contraria, hacia Egipto, el recorrido se realiza a la inversa y, en teoría, con menos exigencias. Primero deberán superar un control israelí dotado de un sistema de reconocimiento facial en remoto operado por militares israelíes, que abrirán la puerta de forma telemática, sin contacto físico con los gazatíes.
Después, los viajeros pasarán por el control de las autoridades palestinas y de la Unión Europea y, por último, deberán registrarse ante los funcionarios egipcios, que solo permitirán el acceso si cuentan con una autorización explícita del Shin Bet israelí. En este flujo tendrán prioridad los enfermos y pacientes, y posteriormente se permitirá el paso a otros transeúntes.
Egipto y Jordania rechazan el desplazamiento de gazatíes
Ante la apertura inminente del cruce de Rafá, el presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, y el rey Abdalá de Jordania han manifestado en El Cairo su oposición a cualquier intento de expulsar o trasladar a la población palestina de la Franja de Gaza.
“Ambos líderes han reafirmado la firme postura de Egipto y Jordania en contra de cualquier intento de desplazar al pueblo palestino de su tierra”, ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio en un comunicado.
Al Sisi ha recibido a Abdalá en el Palacio Presidencial de El Cairo y, tras la reunión, le ha acompañado hasta el Aeropuerto Internacional de la capital egipcia antes de su regreso a Jordania.
El paso permanece clausurado desde el 7 de mayo de 2024, cuando la intensificación de la ofensiva israelí en Gaza culminó con la toma de la ciudad de Rafá por parte de las fuerzas israelíes, incluido el cruce fronterizo, lo que supuso la interrupción total del tránsito de pasajeros y de la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. El objetivo ahora es restablecer el funcionamiento acordado en 2005, con la participación de Egipto, la Autoridad Palestina y la Unión Europea.
Egipto ha recordado que el plan del presidente estadounidense, Donald Trump, contempla el movimiento en ambas direcciones, y no solo hacia territorio egipcio.
Las organizaciones humanitarias llevaban meses reclamando su reapertura ante la situación extrema que viven cientos de miles de palestinos, sometidos a la falta de suministros y asistencia. Según fuentes locales palestinas, hay unas 20.000 personas heridas y enfermos de cáncer que aguardan autorización para salir de la Franja a través de Rafá y poder recibir tratamiento médico fuera del enclave.