El Gobierno de Irán ha informado este jueves del fallecimiento del comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, al que atribuye el diseño de las operaciones militares dirigidas a obstaculizar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz como parte de la respuesta de Teherán a la ofensiva conjunta israelí-estadounidense iniciada el 28 de febrero, en pleno proceso de conversaciones entre Washington y Teherán para intentar cerrar un nuevo acuerdo nuclear.
“Hoy, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han eliminado al comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria en una operación precisa y mortal”, ha dicho el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien ha agregado que en el ataque han muerto además “varios oficiales” del organismo, sin precisar sus identidades.
Así, ha resaltado que Tangsiri “era directamente responsable de los actos terroristas de bombardeo y bloqueo del estrecho de Ormuz”, al tiempo que ha apuntado que esto “es un mensaje claro a todos los altos cargos de la organización terrorista iraní”, entre ellos los de la Guardia Revolucionaria, “que actualmente controla Irán”.
“Las FDI seguirá eliminándolos uno a uno”, ha amenazado Katz, al tiempo que ha puntualizado que la muerte de Tangsiri supone “una noticia importante” para Estados Unidos y “una muestra de la ayuda de las FDI a la hora de abrir el estrecho de Ormuz”. “Seguimos operando en Irán con todo nuestro poderío para lograr los objetivos de la guerra”, ha apostillado.
La supuesta muerte de Tangsiri, nacido en 1964 y al mando de la Armada de la Guardia Revolucionaria desde 2018, no ha sido por el momento ratificada por las autoridades iraníes. El comandante se encontraba bajo sanciones de Estados Unidos desde junio de 2019, cuando fue señalado por Washington como “un terrorista”.
Las autoridades de Irán han cifrado en más de 1.500 los muertos causados por la ofensiva de Israel y Estados Unidos, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en territorio estadounidense, eleva el balance a más de 3.000 fallecidos.
Entre las víctimas se encuentran figuras de primer nivel como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, además de mandos destacados de las Fuerzas Armadas y de otros cuerpos de seguridad.