El Ejército israelí ha informado en la madrugada de este lunes de que está llevando a cabo ataques aéreos contra presuntas posiciones del partido-milicia chií libanés Hezbolá en “todo” el territorio libanés. Estas operaciones se producen como represalia por un ataque del grupo contra suelo israelí, vinculado a la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en los bombardeos lanzados el sábado por Israel y Estados Unidos.
“El Ejército israelí está atacando con fuerza objetivos de la organización terrorista Hezbolá en todo el territorio libanés, en respuesta a los lanzamientos de cohetes contra el Estado de Israel”, ha señalado un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Telegram, asegurando que “no permitirá que la organización suponga una amenaza para el Estado de Israel y ataque a los residentes del norte”.
Las FDI han subrayado que “Hezbolá está destruyendo el Estado de Líbano; la responsabilidad de la escalada recae sobre ella, y el Ejército israelí responderá con contundencia a este ataque”, al tiempo que han recordado que las fuerzas israelíes “se han preparado para este escenario como parte de (...) la operación 'Rugido del León'”.
Momentos antes del anuncio de los bombardeos, el Ejército israelí había interceptado el lanzamiento de “proyectiles” desde territorio libanés. El incidente no dejó heridos ni daños materiales, aunque obligó a activar las sirenas antiaéreas en varias localidades del norte de Israel como medida de precaución.
El partido-milicia Hezbolá, aliado de Teherán, ha reivindicado la autoría del ataque, que ha descrito como una acción “en venganza por la sangre pura” del líder supremo Jamenei y “en defensa de Líbano”, de acuerdo con la información difundida por la cadena de televisión Al Manar, cercana al grupo chií.
En la jornada anterior, la organización ya había avisado de su voluntad de “enfrentar la agresión estadounidense-israelí”, a la que calificó de “traicionera”, y pronosticó un “gran fracaso” para la ofensiva destinada a acabar con el régimen iraní.
“Se confirma que el problema jamás fue el programa nuclear, sino la existencia de un Estado fuerte que se vale por sí mismo, cumple con su soberanía y toma decisiones nacionales independientes, (...) que rechaza formar parte de un sistema dominado por Estados Unidos, apoya a los pueblos libres y oprimidos y se enfrenta con firmeza a los planes sionistas-estadounidenses en la región”, señaló.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha repudiado el ataque con proyectiles contra territorio israelí “independientemente de quién esté detrás”, al considerarlo un “acto irresponsable y sospechoso que pone en peligro la seguridad de Líbano”. En un mensaje publicado en X, ha advertido de que este tipo de acciones “da a Israel pretextos para continuar sus ataques contra” el país.
Salam ha añadido que “no permitiremos que el país se deje arrastrar a nuevas aventuras y tomaremos todas las medidas necesarias para detener a los perpetradores y proteger al pueblo libanés”.
Mientras tanto, Israel ha efectuado decenas de ataques aéreos sobre Líbano pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se limita a golpear infraestructuras y actividades de Hezbolá y defendiendo así que no vulnera el pacto. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como la formación chií han rechazado esta interpretación, y Naciones Unidas también ha condenado estos bombardeos.
El acuerdo de alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones militares en territorio libanés, una presencia muy cuestionada por Beirut y por el grupo chií, que reclaman el desmantelamiento total de ese despliegue.