El Ejército israelí ha puesto en marcha este lunes nuevas “operaciones terrestres limitadas” contra “bastiones clave” del partido-milicia chií libanés Hezbolá en el sur de Líbano. Estas acciones se enmarcan en la campaña de bombardeos y ofensivas por tierra llevada a cabo en las últimas semanas contra territorio libanés, en el contexto del conflicto en Oriente Próximo desencadenado tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han comenzado operaciones terrestres limitadas y selectivas contra bastiones clave de Hezbolá en el sur del Líbano, con el objetivo de mejorar la zona de defensa avanzada”, ha señalado el Ejército israelí a través de un mensaje publicado en sus redes sociales.
“Esta actividad forma parte de unos esfuerzos defensivos más amplios para establecer y reforzar una postura defensiva avanzada, que incluye el desmantelamiento de la infraestructura terrorista y la eliminación de los terroristas que operan en la zona, con el fin de crear una capa adicional de seguridad para los residentes del norte de Israel”, ha sostenido.
Según el comunicado castrense, antes de la entrada de las tropas se llevaron a cabo ataques de artillería y bombardeos contra “numerosos objetivos terroristas” con el propósito de “eliminar amenazas”. “Las FDI seguirán operando de forma vigorosa contra la organizción terrorista Hezbolá, que ha decidido unirse a la campaña y operar bajo auspicias del régimen terrorista iraní, y no permitirán daños a los ciudadanos del Estado de Israel”, ha zanjado.
Por su parte, las autoridades libanesas han cifrado en 850 los fallecidos como consecuencia de la ola de bombardeos israelíes. Israel ha desplegado además efectivos en varias áreas del sur de Líbano en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, que actúa en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva contra el país asiático.
En los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se dirige exclusivamente contra actividades de Hezbolá y defendiendo así que no vulnera el pacto. No obstante, tanto el Gobierno libanés como la propia organización chií han rechazado estas operaciones, que también han sido condenadas por Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en la zona fronteriza dentro del país vecino, una presencia que Beirut y el grupo chií critican abiertamente y cuyo cese reclaman de forma reiterada.