El Ejército de Israel ha confirmado una nueva ofensiva aérea sobre Irán, centrada en objetivos militares estratégicos en Teherán, en el marco de la escalada que mantiene junto a Estados Unidos desde finales de febrero. Según un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los ataques se llevaron a cabo a lo largo del viernes y tuvieron como objetivo sistemas de defensa aérea y depósitos de misiles balísticos en la capital iraní.
De acuerdo con la versión israelí, la operación se dirigió contra infraestructuras clave del entramado militar iraní con el objetivo de debilitar su capacidad de respuesta ante ataques aéreos y limitar su margen de maniobra en el conflicto. Entre los blancos alcanzados figura un área militar encargada de proteger instalaciones de investigación y desarrollo de armamento, consideradas prioritarias por Israel dentro de su estrategia de contención.
Además, las FDI han señalado que uno de los bombardeos impactó en un recinto donde se almacenaban misiles diseñados para atacar aeronaves, lo que sugiere un intento de neutralizar las capacidades antiaéreas iraníes tras varios episodios recientes en los que estas defensas han logrado resultados operativos.
La ofensiva se produce en un momento especialmente delicado, apenas un día después del derribo de un caza F-15 estadounidense sobre territorio iraní, un episodio que ha marcado un punto de inflexión en el conflicto. Mientras uno de los tripulantes ya ha sido rescatado, el segundo sigue desaparecido, lo que ha obligado a Estados Unidos a mantener activa una compleja operación de búsqueda y rescate en suelo iraní.
Este contexto añade presión sobre la campaña militar conjunta de Washington y Tel Aviv, que en las últimas semanas ha intensificado sus ataques sobre infraestructuras críticas iraníes, incluyendo instalaciones energéticas, bases militares y zonas vinculadas al desarrollo tecnológico armamentístico.
La estrategia parece orientada a erosionar progresivamente las capacidades defensivas y ofensivas de Irán, especialmente en el ámbito de los misiles y la protección de su espacio aéreo. Sin embargo, la repetición de ataques sobre la capital y otros puntos sensibles del país también eleva el riesgo de una respuesta más contundente por parte de Teherán.
Por ahora, las autoridades iraníes no han ofrecido un balance detallado de daños o víctimas tras estos últimos bombardeos, aunque han reiterado en ocasiones anteriores que sus capacidades militares siguen operativas pese a la presión sostenida de las ofensivas.