El Ejército israelí ha ejecutado este miércoles una nueva serie de bombardeos contra el principal complejo del aparato de seguridad de Irán, alcanzando los cuarteles generales de la Guardia Revolucionaria, de la Fuerza Quds y de las Fuerzas de Seguridad Interna, conocidas como los Basij.
“El complejo incluye la sede de todo el aparato de seguridad iraní, donde se detectó actividad por parte de soldados del régimen”, ha señalado la institución castrense en un comunicado oficial, en el que ha añadido que los efectivos iraníes actuaban “desde dentro” del recinto, “promoviendo” ataques contra Israel y otros países de la región, además de participar en la represión de la población.
De acuerdo con la versión del Ejército, entre los objetivos alcanzados figuran el cuartel general de la Guardia Revolucionaria iraní, la sede central de los Basij, el cuartel general de la División de Inteligencia y las instalaciones de las fuerzas especiales de Seguridad Interna. También se habrían visto afectadas las dependencias de los comandos cibernéticos y la unidad de apoyo encargada de sofocar las protestas dentro del país.
Sobre este complejo, situado al este de Teherán, la capital iraní, se habrían disparado más de 250 proyectiles. En la operación han intervenido alrededor de 100 aviones de combate, aunque por ahora no se ha podido determinar con precisión el alcance real de los ataques ni el balance definitivo de daños y víctimas.
Esta ofensiva, enmarcada en la operación conjunta de Estados Unidos e Israel, ha provocado hasta la fecha más de 1.000 fallecidos en territorio iraní, según confirmó este martes la Media Luna Roja. Entre las víctimas mortales se encuentran el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios ministros y altos mandos del Ejército de Irán, cuyo Gobierno ha contestado lanzando misiles y drones contra objetivos en Israel y contra bases estadounidenses repartidas por varios países de Oriente Próximo.