El Ejército de Israel ha decretado este martes la evacuación, sin límite temporal, de alrededor de 80 localidades situadas en el sur de Líbano, pocas horas después de confirmar una nueva incursión terrestre en territorio libanés. La zona es objetivo desde el lunes de una intensa campaña de bombardeos que ha causado por ahora más de 50 fallecidos.
El portavoz en árabe de las Fuerzas Armadas israelíes, Avichai Adrai, ha instado a los habitantes de estas áreas a que “evacuen” sus casas y se desplacen “a una distancia de al menos un kilómetro”. “Las actividades de Hezbolá obligan a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a actuar contra el grupo”, ha sostenido.
En su mensaje, difundido a través de sus perfiles en redes sociales, Adrai ha advertido de que “cualquiera que esté cerca de elementos, instalaciones y equipos de combate de Hezbolá está poniendo su vida en riesgo”. Asimismo, ha pedido a la población: “Protéjanse ustedes mismos y a sus seres queridos y no regresen a estos pueblos y ciudades durante esta etapa”.
La actual ofensiva aérea israelí sobre Líbano se desencadenó tras el lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés por parte del partido-milicia chií Hezbolá, en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la campaña de ataques llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Durante los últimos meses, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre posiciones en Líbano pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se limita a golpear infraestructuras y operativos de Hezbolá y defendiendo que, por este motivo, no vulnera el acuerdo. Sin embargo, tanto las autoridades libanesas como la propia organización chií han rechazado esta interpretación y han denunciado estos bombardeos, que también han sido condenados por Naciones Unidas.
El alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha mantenido cinco posiciones militares en territorio de su vecino del norte, una presencia que ha sido objeto de críticas por parte del Gobierno de Beirut y del grupo chií, que reclaman el desmantelamiento completo de ese despliegue.