Las autoridades militares de Israel han comunicado este domingo que el paso de Rafá, que conecta la Franja de Gaza con Egipto, volverá a operar de forma “limitada” a partir del próximo miércoles y exclusivamente para el tránsito de personas.
El Coordinador de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT) ha adoptado esta medida tras una nueva evaluación de la situación, manteniendo en todo momento las “restricciones de seguridad necesarias” ante las “amenazas”.
El cruce retomará el sistema que se aplicaba antes de su cierre: la entrada y salida de residentes del enclave palestino se hará en coordinación con Egipto, con la preceptiva aprobación de Israel y bajo la supervisión de la misión de la Unión Europea.
Asimismo, las fuerzas israelíes llevarán a cabo “registros e identificaciones adicionales” en la ruta Regavim, en la zona de la Franja de Gaza que permanece bajo control militar directo de Israel, de acuerdo con lo establecido en el pacto de alto el fuego del pasado 10 de octubre.
El alto el fuego establece como prioridad la evacuación desde la Franja de Gaza de los pacientes más graves y de los heridos. El Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza, administrado por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), calcula que alrededor de 20.000 enfermos aguardan su salida, entre ellos casos severos de cáncer, patologías cardíacas, fallo renal o lesiones de extrema gravedad que requieren cirugía avanzada no disponible en el territorio.
Con el ritmo de evacuación previo al cierre motivado por la guerra en Irán, solo el traslado de estos pacientes y heridos se prolongaría durante más de tres años.