Los servicios de Inteligencia de Colombia han identificado los primeros movimientos de destacados mandos de la guerrilla que estarían preparando su retorno desde Venezuela. Entre ellos figuran Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, máximo dirigente de la Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las FARC, así como el jefe del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Eliécer Herlinto Chamorro, conocido como “Antonio García”, tras la intervención militar de Estados Unidos que se saldó con la captura de Nicolás Maduro.
Durante décadas, la permeable frontera común ha funcionado como principal vía de escape para las guerrillas colombianas, especialmente en los momentos de mayor presión militar. Varios de sus cuadros más relevantes se instalaron en territorio venezolano hace años aprovechando esa situación.
Sin embargo, estos y otros dirigentes insurgentes ya no perciben como seguro el nuevo contexto generado por la ofensiva de Washington, que arrancó con el bombardeo de supuestas narcolanchas en el Caribe. Ante este escenario, han comenzado a desplazarse de nuevo hacia Colombia, en zonas como el Catatumbo, donde desde hace meses las disidencias de las FARC y el ELN mantienen una violenta pugna que ha provocado decenas de muertos y el desplazamiento de miles de personas.
Entre quienes habrían regresado figura Luz Amanda Pallares, alias “Silvana Guerrero”, integrante del Frente de Guerra Nororiental y antigua negociadora del ELN con el Gobierno antes de la ruptura de los diálogos, según han informado medios colombianos.
El ELN es actualmente la organización armada con mayor implantación en Venezuela, con miembros clave del Comando Central, como “Antonio García”, y del Frente de Oriental, entre ellos William Cruz Lizcano, alias “Cendales”, o Gustavo Aníbal Giraldo, “Pablito”, quienes también habrían cruzado nuevamente a Colombia, donde pesan sobre ellos numerosas órdenes de captura.
Su actividad se concentra sobre todo en los departamentos de Arauca, Vichada, Casanare y Boyacá, territorios en los que sostienen una dura confrontación con las disidencias de las FARC lideradas por “Iván Mordisco” por el control de corredores estratégicos.
Más vulnerable es la posición de la ya debilitada Segunda Marquetalia, considerada la disidencia con menor capacidad operativa de las surgidas tras el malestar de parte de la guerrilla con la implementación de los acuerdos de paz de 2016. La situación de “Márquez” continúa envuelta en incertidumbre, ya que su estado de salud y paradero siguen siendo un enigma desde el ataque del Ejército en 2022.
En octubre de 2024, el alto comisionado para la paz del Gobierno colombiano, Otty Patiño, afirmó que “Márquez” seguía con vida pese a la ofensiva en territorio venezolano, donde también se encontraría Géner García Molina, alias “John 40”.
Estos mandos se enfrentan ahora al dilema de permanecer en un país que ya no les ofrece la misma cobertura tras la llegada de fuerzas estadounidenses, o regresar a Colombia y exponerse a la ofensiva militar interna, reforzada en los últimos meses después del fracaso de las conversaciones de paz con el Ejecutivo.
Los propios servicios de Inteligencia no descartan que algunos de estos jefes intenten mover ficha en el terreno político para reabrir la puerta a una nueva negociación de paz con las autoridades, aunque el margen temporal es cada vez más estrecho, ya que al actual Gobierno apenas le restan siete meses de mandato.
Alcanzar acuerdos con los grupos armados ha sido uno de los ejes del plan de “paz total” impulsado por el presidente Gustavo Petro desde su llegada a la Casa de Nariño en 2022. En algunos casos solo se han logrado pactos mínimos y, en otros, como con el ELN, el proceso se quebró abruptamente en septiembre de 2025 tras un atentado que causó la muerte de dos militares y dejó 29 heridos.
Las encuestas sitúan por ahora a la izquierda en cabeza, en parte gracias a las reformas sociales promovidas por Petro, y no se descarta que un eventual nuevo gobierno progresista intente retomar estas iniciativas para avanzar en la desmovilización de los grupos armados.
Al mismo tiempo, tampoco se pierde de vista el interés de la Administración Trump en influir en estos comicios, algo que ya ha evidenciado al intervenir en las presidenciales de Honduras y en las legislativas de Argentina este mismo año, además de advertir a Petro de que se cuide de una intervención similar a la de Venezuela.