El Ejecutivo japonés ha rechazado este lunes haber alcanzado un acuerdo con Estados Unidos para desplegar buques en áreas de Oriente Próximo, en un momento en que continúa la ofensiva conjunta de Washington e Israel contra Irán, iniciada el pasado 28 de febrero y que ha provocado hasta ahora alrededor de 1.500 fallecidos en territorio iraní.
El portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, ha salido al paso en una rueda de prensa de las declaraciones del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, quien sostuvo que Tokio ya se había comprometido a dicho envío, según informa el diario “The Japan Times”. “Eso no es verdad”, ha subrayado Kihara, en alusión a las palabras pronunciadas por Waltz en la cadena CBS.
“La primera ministra japonesa se ha comprometido con el hecho de enviar parte de su Armada”, había afirmado Waltz tras la visita de la dirigente nipona el pasado jueves a la Casa Blanca, donde mantuvo un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump. “El 80% de lo que sale del Golfo va hacia Asia, por lo que estamos viendo cómo actúan nuestros aliados en la zona, como deberían”, añadió.
Tokio sostiene, no obstante, que aunque Trump trató de obtener “contribuciones” específicas por parte de Japón durante la cumbre, Takaichi dejó claro que “Japón no puede hacer este tipo de movimientos debido a sus propias leyes internas”. En este contexto, habría ofrecido al mandatario estadounidense una explicación detallada sobre las limitaciones legales del país.
El domingo, el ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi, abrió la puerta a que Japón estudie el eventual despliegue de la Fuerza Marítima de Autodefensa (denominación oficial de su Armada) para labores de desminado en el estrecho de Ormuz, pero únicamente en el caso de que se logre un alto el fuego en el conflicto.
“Si se produjera un alto el fuego completo, hipotéticamente hablando, entonces podrían surgir operaciones como el desminado”, indicó Motegi en un programa televisivo. “Esto es puramente hipotético, pero si se estableciera un alto el fuego y las minas navales representaran un obstáculo, creo que sería algo a considerar”, añadió.
En 1991, buques de la Fuerza Marítima de Autodefensa ya participaron en misiones de desminado en el golfo Pérsico tras el alto el fuego de la Guerra del Golfo. Las capacidades de desminado de la Armada japonesa están consideradas entre las más avanzadas del mundo.