Japón inicia el despliegue de misiles de largo alcance para reforzar su capacidad de contraataque

Japón inicia el despliegue de misiles antibuque de largo alcance, un giro clave en su política de seguridad que ya ha provocado críticas de Rusia.

1 minuto

Imagen de archivo de una bandera de Japón. Rodrigo Reyes Marin/ZUMA Press W / DPA

Imagen de archivo de una bandera de Japón. Rodrigo Reyes Marin/ZUMA Press W / DPA

Comenta

Publicado

1 minuto

Más leídas

El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, ha anunciado este martes que el país ha comenzado por primera vez el despliegue de su sistema de misiles antibuques de largo alcance, con el objetivo de comprobar su capacidad de contraataque en caso de ser necesario.

“Esta es una iniciativa de suma importancia para fortalecer las capacidades de disuasión y respuesta de Japón, cuyo entorno de seguridad es el más grave y complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, ha aseverado Koizumi durante una rueda de prensa.

El armamento en cuestión son misiles antibuque Tipo 25, una versión actualizada del Tipo 12, con un alcance cercano a los 1.000 kilómetros, que han sido situados en la base militar de Kengun, en la ciudad de Kumamoto.

El titular de Defensa ha precisado igualmente que Tokio está avanzando en la compra de nuevos misiles de largo alcance para incrementar su poder de respuesta. Entre ellos figura un misil de crucero “Tomahawk” de fabricación estadounidense, con un alcance de 1.600 kilómetros, según ha recogido la cadena de televisión NHK.

Desde el Ministerio de Defensa subrayan que la Inteligencia militar de Estados Unidos será “esencial” para la detección de objetivos lejanos y para garantizar la seguridad de Japón, un aspecto contemplado en su Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en 2022.

Este despliegue de misiles de largo alcance supone el arranque efectivo de las capacidades de contraataque y un giro relevante en la política de seguridad japonesa, lo que ya ha provocado críticas de otros países, entre ellos Rusia.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, ha advertido de que este movimiento podría forzar a Moscú a adoptar medidas para “mantener su capacidad defensiva” frente a un despliegue militar de estas características.