La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha asegurado este miércoles que el Ejecutivo se propone “aprender de los errores” cometidos a raíz del desastre nuclear del 11 de marzo de 2011 en la prefectura de Fukushima, una de las zonas más golpeadas por el terremoto y el posterior tsunami que arrasó la costa japonesa.
Pese a que su Gabinete defiende acelerar la apuesta por la energía nuclear y plantea reactivar varios de los reactores del país, Takaichi ha participado en el acto oficial por el 15.º aniversario del accidente y ha subrayado que aquella catástrofe “privó a mucha gente de sus vidas”.
“Vamos a garantizar que las lecciones aprendidas de estos inmensos sacrificios sirvan para algo y que no sean olvidados. Queremos que se pasen a las futuras generaciones”, ha señalado la dirigente ultraconservadora durante la ceremonia en memoria de las víctimas del seísmo de magnitud 9 en la escala Richter, que dejó más de 18.000 muertos y desaparecidos y desencadenó el peor accidente nuclear en la historia moderna de Japón.
Takaichi ha añadido que, “aprovechando la experiencia adquirida tras el terremoto y el tsunami, el Gobierno acelerará los preparativos contra desastres naturales a gran escala”. En esta línea, se pondrá en marcha un centro de mando que coordine todos los aspectos vinculados a catástrofes, “desde la preparación hasta la prevención y la reconstrucción”, según recoge el diario “The Japan Times”.
Quince años después, las autoridades mantienen la condición de desaparecidas para más de 2.500 personas en seis prefecturas, mientras familiares y amigos continúan buscándolas. Durante el acto se ha guardado un minuto de silencio a las 15.46 horas, el momento exacto en que se produjo el terremoto. De acuerdo con las cifras del Gobierno japonés, entre los desaparecidos se contabilizan 19.673 personas en Fukushima, 846 en la prefectura de Miyagi y 529 en Iwate.
La primera ministra ha insistido en que se adoptarán todas las medidas necesarias para “lograr la recuperación completa de la región de cara a los próximos cinco años”. El desastre causó daños o la destrucción total de más de un millón de viviendas, además de centros educativos y numerosas infraestructuras clave.