El Ejecutivo jordano ha afirmado este lunes que no consentirá que ni su territorio ni su espacio aéreo se empleen para llevar a cabo una ofensiva contra Irán. Este mensaje se produce en pleno clima de tensión por las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible acción militar si no se alcanza un entendimiento respecto al programa nuclear iraní, así como ante los llamamientos de Teherán a entablar negociaciones que tengan en cuenta sus intereses y derechos nacionales.
Durante una conversación telefónica con su homólogo iraní, Abbas Araqchi, el ministro de Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, subrayó que “Jordania no será un campo de batalla en un conflicto regional ni un punto desde el que se lancen acciones militares contra Irán”.
Safadi explicó en un mensaje difundido en redes sociales que “he destacado la necesidad de un diálogo y diplomacia para alcanzar una solución pacífica a la cuestión nuclear y poner fin a la tensión”, insistiendo en la “firme postura” de Amán sobre “la necesidad de respetar la soberanía de los Estados”.
El jefe de la diplomacia jordana añadió que “Jordania hará frente con todas sus fuerzas a cualquier intento de violar su espacio aéreo o amenazar la seguridad de sus ciudadanos”, tras su conversación con Araqchi, orientada a “abordar la situación en la región y los esfuerzos para reducir las tensiones”.
Pocas horas antes, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, indicó que Teherán está “examinando” los detalles de “varios procesos diplomáticos” con el objetivo de encauzar la escalada con Estados Unidos y estudiar eventuales conversaciones sobre su programa nuclear.
Trump, que inicialmente había amenazado con una intervención militar en respuesta a la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el desarrollo nuclear iraní, que la República Islámica sostiene que es exclusivamente de carácter civil. Este programa ya se vio gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país asiático.
Las autoridades iraníes criticaron con dureza a Washington por lanzar la ofensiva mientras seguían en marcha contactos para lograr un acuerdo, y sostuvieron que dichos ataques demostraban que Estados Unidos no negociaba de buena fe y que, en realidad, buscaba un enfrentamiento armado en lugar de una salida pactada a la disputa.