Jubalandia y Puntlandia denuncian que el Gobierno intenta frustrar las conversaciones de unidad

Jubalandia y Puntlandia acusan a Mogadiscio de poner en riesgo las conversaciones de unidad al obligar a sus delegaciones a regresar por viajar con escoltas armados.

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Imagen de archivo de militares somalíes Europa Press/Contacto/Stuart Price

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Los estados separatistas de Jubalandia y Puntlandia acusaron este domingo al Ejecutivo somalí de tratar de sabotear las inminentes conversaciones de unidad, que deberían arrancar el lunes, tras asegurar que las autoridades federales ordenaron regresar a sus aviones porque viajaban con guardaespaldas armados.

“No existe un acuerdo conjunto sobre el número de personal de seguridad u otros invitados que acompañan a la delegación presidencial a Mogadiscio”, ha hecho saber el presidente del estado de Jubalandia, Ahmed Madobe, en un comunicado publicado en sus redes sociales donde avisa que incidentes como éste “plantean serias dudas sobre la fiabilidad y el sentido de responsabilidad del Gobierno Federal”.

La llamada “conferencia consultiva” prevista para hoy se considera uno de los hitos políticos más relevantes de los últimos meses en Somalia, ya que estaba prevista la presencia del Gobierno, de la principal fuerza opositora del país y también de las delegaciones separatistas agraviadas (que aún no han aclarado si finalmente acudirán) con el objetivo de fijar un calendario electoral clave y rebajar la tensión tras meses de choques sobre el modelo federal del país.

El Parlamento de Puntlandia ha denunciado igualmente en redes sociales que su delegación sufrió la misma situación y que la orden de las autoridades para que el avión diera la vuelta puso en riesgo la integridad de sus representantes. Según puntlandeses y jubalandeses, las autoridades somalíes ignoraban si el aparato disponía de combustible suficiente para efectuar el trayecto de regreso.

Por su parte, el ministro de Defensa de Somalia, Ahmed Moallim Fiqi, ha responsabilizado a las delegaciones de actuar de forma imprudente al desplazarse con escoltas armados, al margen de que existiera o no un acuerdo previo.

El ministro ha defendido que el Gobierno Federal es quien debe encargarse de su protección y que no hacía falta acudir con guardias armados al aeropuerto, además de considerar que la presencia de estos efectivos en los hoteles y recintos que acogen la conferencia proyectaba una imagen “inaceptable”.