El recién investido presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, ha dado este lunes el pistoletazo de salida a las primeras acciones de su plan “Escudo Fronterizo” contra el crimen organizado y la migración irregular. El eje central pasa por excavar una zanja de varios kilómetros en la frontera norte del país, obra que arranca acompañada de un amplio despliegue de las Fuerzas Armadas.
“Comenzamos a frenar esa inmigración irregular que en los últimos años trajo más de 180.000 personas a Chile”, ha señalado Kast desde la región de Arica y Panicota, limítrofe con Perú y Bolivia.
En unas declaraciones difundidas por el Gobierno chileno en redes sociales, el mandatario ha explicado que, apenas tomó posesión la semana pasada, pidió al Ejército un informe sobre su capacidad para movilizar recursos militares, reforzar distintos sectores fronterizos y levantar barreras físicas. “Y han cumplido en cuatro días”, ha subrayado.
El operativo militar ya se encuentra activo en las tres regiones del extremo norte: Arica y Panicota, Tarapacá y Antofagasta. Según ha detallado Kast, las Fuerzas Armadas han entregado al Ejecutivo un plan por fases “para cumplir la meta de cerrar las fronteras a la inmigración, al narcotráfico y al crimen organizado”.
Dentro de esta estrategia, Kast ha avanzado que se pretende clausurar “muchos kilómetros” de frontera mediante una gran zanja, cuya excavación ha comenzado este mismo lunes, complementada con puestos de observación y presencia permanente de efectivos de seguridad.
El presidente ha recalcado, no obstante, que se trata de “un sistema integral” que exige coordinación con otros países. “Este es solo el comienzo”, ha afirmado.
En esta línea, ha indicado que buena parte de los migrantes que han llegado en los últimos años lo han hecho “forzadamente” porque en sus países “no hay libertad”, por lo que ha defendido que se generen condiciones para que puedan “permanezcan en su patria”.
Medidas legales para reforzar el cierre de la frontera
Junto a Kast se ha desplazado también al norte el ministro de Interior y Seguridad Pública, Claudio Alvarado, para supervisar el arranque de los trabajos sobre el terreno. El titular de Interior ha avanzado que estas obras físicas se acompañarán de cambios administrativos y normativos “que se irán complementando en el transcurso de los próximos días”.
“Se van a ingresar al Parlamento iniciativas relacionadas con sanciones a quienes transporten o trasladen a migrantes irregulares, y normas de urgencia para el ingreso irregular al país sea un delito”, ha precisado Alvarado.
Sobre la ejecución de la zanja iniciada este lunes, el ministro ha indicado que los trabajos se extenderán “a lo largo del tiempo”, aunque confía en que en los próximos 90 días ya se aprecien resultados concretos en el control de la frontera norte. Según sus cálculos, el Gobierno pretende pasar de los tres kilómetros actuales de zanja a más de 30.000 “en una primera fase”.
Para alcanzar ese objetivo, se ha incrementado “prácticamente” al doble el personal asignado a estas tareas en solo dos semanas. La meta es elevar el control migratorio desde los 50 pasos fronterizos no habilitados que se vigilan ahora hasta 75, de un total de 90 puntos identificados, de acuerdo con los datos facilitados por el responsable de Interior.