Kast señala como adversarios a migrantes irregulares que delinquen en su primer discurso como presidente de Chile

José Antonio Kast estrena mandato con un “gobierno de emergencia”, endurece el discurso contra la migración irregular y firma sus primeros decretos de seguridad.

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El presidente de Chile, José Antonio Kast Europa Press/Contacto/Agencia UNO

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El recién investido presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, ha escenificado este miércoles el respaldo de su “gobierno de emergencia” en su primera alocución desde el palacio de La Moneda, donde ha calificado de “adversarios reales” a los migrantes en situación irregular a los que acusa de ingresar en el país “para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie”.

“Nos entregan un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar, un país con sus finanzas públicas debilitadas, un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado”, ha manifestado en un mensaje en el que ha sostenido que, “para enfrentar esas emergencias, Chile necesita un gobierno de emergencia, y eso es lo que vamos a tener”, según informa el diario ‘La Tercera’.

En este sentido, ha subrayado que “un gobierno de emergencia no es un eslogan, es orden donde hay caos. Es alivio donde hay dolor. Es mano firme donde hay impunidad”.

Acto seguido, el dirigente de ultraderecha ha insistido en que “Chile tiene adversarios reales y no son los que piensan distinto” en el plano político o “los que votan diferente”, y ha aprovechado para apelar a la “unidad”, remarcando que “no es el momento del rencor. Es el momento de hacer la tarea”. “Hay demasiado por hacer como para gastar energía en la trinchera (...). Chile es más grande que nuestras divisiones”, ha remachado.

“(Los adversarios reales de Chile) son quienes han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones. Y también son adversarios de Chile, quienes han ingresado vulnerando nuestras fronteras, para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie”, ha enfatizado.

En este marco, Kast ha trasladado a Carabineros, a la Policía de Investigaciones, a los gendarmes y a las Fuerzas Armadas “que tendrán todo el respaldo de la ley, los recursos del Estado y la voluntad política que durante tanto tiempo les faltó”.

“Nunca más, un funcionario de orden y seguridad enfrentará solo la violencia mientras algunos miran para el lado”, ha añadido, después de prometer en su jura en el Palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, que su Ejecutivo va “a perseguir, encontrar, juzgar y encerrar” a quienes agredan a Carabineros, tras el ataque sufrido este miércoles por un agente en Puerto Varas, que ha quedado en muerte cerebral.

Primeros decretos: fronteras, gasto y permisos ambientales

Antes de salir al balcón de La Moneda para dirigirse a la ciudadanía, el nuevo mandatario firmó sus seis primeros decretos, centrados en reforzar la seguridad en las fronteras, contener el gasto público y agilizar la concesión de permisos ambientales para desbloquear inversiones pendientes de estas autorizaciones.

Kast ha ordenado poner en marcha el plan “Escudo Fronterizo” en la Macrozona Norte, que incluye las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, y ha designado como comisionado presidencial al vicealmirante Alberto Soto Valenzuela. El programa, impulsado por el Ejército chileno, prevé un mayor despliegue en las zonas limítrofes, el cierre de pasos no habilitados, la incorporación de nueva tecnología para la vigilancia fronteriza y acciones adicionales contra el crimen organizado y la migración irregular.

Al mismo tiempo, ha ordenado una auditoría del gasto público —que aspira a recortar— que abarcará a todos los ministerios y organismos del Estado, con el propósito, en palabras del propio Kast, de “que todos tengan claro el estado de la Nación”.

En paralelo, ha exigido resolver los cuellos de botella en la tramitación de permisos ambientales. Según su equipo, habría más de medio centenar de proyectos a la espera de autorización, ligados a inversiones cercanas a los 16 millones de dólares (algo menos de 13,9 millones de euros), que el presidente quiere destrabar “para que Chile vuelva a crecer, vuelva a tener empleo y para que los chilenos tengan dignidad”.

Además, el jefe del Estado ha decidido dar prioridad a la construcción de viviendas en las áreas golpeadas por los incendios que a finales de enero arrasaron 64.000 hectáreas. “Tenemos que reconstruir viviendas con apoyo social”, ha señalado, justificando la firma de un decreto que reconfigura el comité de reconstrucción, que quedará bajo la responsabilidad del ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, y de la titular de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf.

La llegada del pinochetismo a La Moneda

La victoria de Kast, tras tres intentos previos en las urnas, supone la entrada del pinochetismo en La Moneda por primera vez desde el retorno a la democracia, después de imponerse en la segunda vuelta de las presidenciales de diciembre a la candidata progresista Jeannette Jara, con el 58% de los sufragios.

Tras experiencias electorales anteriores, en las que parte de la derecha condicionó su respaldo a compromisos explícitos con la institucionalidad democrática, en esta ocasión Kast ha tratado de presentarse como un líder más moderado, pese a que su programa mantiene una línea continuista. En una campaña marcada por la ausencia de debate de fondo, tanto Kast como Jara recurrieron a los temores del electorado. El hoy presidente repitió las promesas que ya enarboló quien reconoce como su referente, el dictador Augusto Pinochet: orden, mano dura y defensa de los valores tradicionales.

El actual mandatario chileno es hijo de Michael Kast, un nazi alemán con carné del partido, que, como otros muchos, terminó refugiándose en América Latina al amparo de las dictaduras fascistas que entonces dominaban la región.