El dirigente de Corea del Norte, Kim Jong Un, destacó este lunes la línea estratégica de su país centrada en el desarrollo y fortalecimiento de sus capacidades nucleares. En su intervención ante la primera sesión de la XV Asamblea Popular Suprema, subrayó que seguirá impulsando la consolidación del estatus norcoreano como “potencia nuclear”.
“El Gobierno de la república continuará consolidando con determinación y de forma indefinida su condición de potencia nuclear”, afirmó el líder norcoreano, que se declaró dispuesto a librar una “lucha” contra “el enemigo” con el fin de “aplastar toda clase de planes provocadores” contra el país, según informó la agencia estatal KCNA.
Al recalcar que la “estrategia de desarrollo” nacional ha puesto en primer plano “garantizar” la seguridad de la población, mientras “de forma coherente” se reforzaban las capacidades nucleares del país, Kim Jong Un insistió en que Corea del Norte no permanecerá “de brazos cruzados” mientras existan “fuerzas que intenten vulnerar” sus derechos soberanos y su “desarrollo”.
En este contexto, el mandatario norcoreano señaló directamente a Corea del Sur, a la que calificó como el “Estado más hostil”. Adelantó que piensa responder “rechazándolo e ignorándolo por completo” mediante “palabras y acciones claras”. Además, advirtió de que, ante “provocaciones” procedentes de Seúl, su país hará “pagar sin piedad” y “sin la más mínima vacilación ni consideración”.
Asimismo, denunció que Estados Unidos “y sus aliados” despliegan “constantemente” activos estratégicos nucleares en la zona, algo que, a su juicio, “sacude los cimientos de la seguridad regional”. Sin embargo, puntualizó que esta situación “no es nueva” para Corea del Norte y añadió que la nación “se mantiene en un nivel superior al de otras regiones del planeta”. En esta línea, concluyó que Corea del Norte “ya no es un país amenazado” y que está en disposición de convertirse en “una amenaza si fuera necesario”.
Este mismo lunes, Kim Jong Un fue reelegido por tercera vez consecutiva como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, el principal órgano de decisión del país, durante la primera sesión de la XV Legislatura de la Asamblea Popular Suprema. Su continuidad al frente del máximo organismo político, creado en 2016, supone su tercer mandato seguido como figura central del poder estatal norcoreano.