El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha interpuesto una nueva demanda contra la Universidad de Harvard, a la que acusa de no haber actuado frente al antisemitismo en sus campus. Se trata de otra ofensiva legal contra la institución, que ya fue objeto de una causa previa impulsada por la Administración Trump por sus políticas de diversidad.
En un comunicado difundido este viernes, el Departamento ha señalado que, “tras los ataques de (el Movimiento de Resistencia Islámica) Hamás del 7 de octubre de 2023, Harvard ha tolerado turbas antisemitas de estudiantes, profesores y visitantes que supuestamente expresaban su oposición a Israel agrediendo, acosando e intimidando a estudiantes judíos e israelíes con conexiones raciales, étnicas y nacionales con Israel”.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, ha denunciado que “demasiadas” universidades han permitido la expansión del antisemitismo en los campus y ha resaltado que esta acción judicial pone de manifiesto el “compromiso” del Gobierno de Donald Trump para “poner fin al comportamiento discriminatorio que perjudica a los estudiantes”.
La demanda, presentada ante un tribunal de distrito en Massachusetts, sostiene que Harvard se ha mantenido “indiferente” ante un clima de “hostilidad” en sus instalaciones y que se ha negado a intervenir frente al “acoso” continuado que, según el Departamento de Justicia, sufren alumnos judíos e israelíes.
Por su parte, Harvard ha respondido mediante una nota oficial en la que sostiene que “ha tomado medidas sustanciales y proactivas” para hacer frente al antisemitismo, al tiempo que cumple con las “normas y políticas antiacoso y antidiscriminación”.
La universidad ha defendido que “hemos mejorado la capacitación y educación sobre el antisemitismo para estudiantes, profesores y personal, y lanzado programas para promover el diálogo civil y el desacuerdo respetuoso dentro y fuera del aula. Los esfuerzos de Harvard demuestran lo opuesto a la indiferencia deliberada”.
En la misma línea, la institución académica ha recalcado que se “preocupa profundamente por los miembros” de la comunidad judía e israelí y ha interpretado la demanda como una acción de “represalia” por “negarse a entregar el control de Harvard al Gobierno federal”.
Conviene recordar que el Departamento ya había presentado otra demanda para obligar a Harvard a entregar documentación destinada a comprobar que la universidad no incurre en “discriminación” tras la supresión de los programas de diversidad, igualdad e inclusión (DEI) por parte de la Administración Trump, que sostiene que estas iniciativas “socavan” la meritocracia.
En paralelo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos, encabezado por Pete Hegseth, anunció recientemente la ruptura de sus acuerdos académicos con varias universidades de élite, entre ellas Yale, Brown, MIT o Princeton, después de una decisión similar comunicada a principios de febrero que ya afectaba a la Universidad de Harvard.
Hegseth afirmó entonces que “ya no nos quedaremos de brazos cruzados y trataremos a estos criaderos 'woke' de adocrinamiento tóxico como centros válidos de la llamada curiosidad intelectual”, y añadió que las Fuerzas Armadas dejarán de enviar a su personal a “programas de posgrado que socavan los mismos valores que han jurado defender”.