La amplia coalición chií iraquí Marco de Coordinación ha comunicado este sábado que ha elegido al ex primer ministro (2006-2014) y actual líder de la subcoalición Estado de Derecho, Nuri al Maliki, como su aspirante a volver a encabezar el Gobierno. Al mismo tiempo, ha pedido al Consejo de Representantes que respete los tiempos fijados en la Constitución para la elección del presidente de la República.
“Tras un debate exhaustivo y extenso, el Marco de Coordinación ha decidido por mayoría nominar a Nouri Kamel al Maliki para el cargo de primer ministro, como candidato del bloque parlamentario más numeroso, basándose en su experiencia política y administrativa y su papel en la gestión del Estado”, ha informado el grupo político en un comunicado recogido por la agencia de noticias iraquí INA.
La alianza ha subrayado que la nominación responde a su “responsabilidad nacional” y a su “compromiso de cumplir con los requisitos constitucionales dentro de un marco que preserve la estabilidad del país y fortalezca el rumbo del Estado”.
Es en este contexto en el que se ha llevado a cabo “una reunión ampliada de sus líderes”, celebrada en la oficina de Hadi al Amiri, donde se abordaron “la situación política y la próxima fase” de la evolución política de Irak.
En el mismo comunicado, Marco de Coordinación ha reafirmado su “pleno compromiso con el proceso constitucional” del país y ha manifestado su voluntad de “colaborar con todas las fuerzas nacionales” para constituir un Ejecutivo “fuerte y eficaz, capaz de afrontar los desafíos, prestar servicios y proteger la seguridad y la unidad de Irak”.
Este movimiento de la principal mayoría chií del Parlamento tiene lugar tras las elecciones legislativas de noviembre de 2025, que dieron la victoria a la coalición Construcción y Desarrollo, encabezada por el actual primer ministro, Mohamed Shia al Sudani, y que desencadenaron un proceso de conversaciones para articular un gobierno de coalición con el objetivo de asegurar una mayor estabilidad política en el país centroasiático.
En Irak se mantiene desde la invasión estadounidense de 2003 un pacto político que determina que la Presidencia del Parlamento recaiga en un representante suní, que el cargo de primer ministro corresponda a un chií y que la Jefatura del Estado esté en manos de un dirigente kurdo.