La arrolladora victoria de Takaichi en Japón dispara su poder político hasta niveles inéditos

La aplastante victoria de Takaichi da al PLD una supermayoría histórica, refuerza su agenda económica y reabre el debate sobre la reforma constitucional.

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Cartel electoral de la líder del PLD y primera ministra, Sanae Takaichi, durante la campaña en Japón. Europa Press/Contacto/James Matsumoto

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El Partido Liberal Democrático (PLD) de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha confirmado las previsiones de las jornadas previas a las elecciones anticipadas celebradas este domingo y ha logrado una amplia victoria que le otorga una mayoría de dos tercios en el Parlamento, lo que le permitiría sacar adelante las reformas políticas impulsadas por la mandataria.

La decisión de adelantar los comicios para capitalizar su elevada popularidad, apenas unos meses después de convertirse en la primera mujer al frente del Gobierno del país, ha resultado un acierto para el PLD, que ha obtenido 316 escaños y contará con el respaldo de dos tercios de los diputados, configurando el mejor resultado para una fuerza política desde la Segunda Guerra Mundial.

Este dominio parlamentario garantiza un gobierno en solitario y abre la puerta a la reforma constitucional con la que Tokio podría dar por cerrada su etapa pacifista en un contexto de creciente tensión regional, con el apoyo explícito del presidente estadounidense, Donald Trump, que ya ha felicitado a la dirigente ultraconservadora, conocida como 'Dama de Hierro'.

Con esta supermayoría, el PLD podrá impulsar su agenda prácticamente sin contrapesos, dejando en segundo plano a las formaciones opositoras tradicionales, que han encajado un fuerte revés mientras el electorado parece castigar la ausencia de proyectos políticos sólidos.

Un cheque en blanco para la economía

“El escenario que se abre es realmente el de un cheque en blanco para aspirar a reformar e introducir cambios que no han estado al alcance de ninguno de sus predecesores, ya que goza de dos tercios en solitario en la Cámara Baja”, ha explicado Oriol Farrés, coordinador del Anuario Internacional CIDOB, en declaraciones a Europa Press.

Esta victoria representa el mayor giro promovido por el PLD desde que el fallecido ex primer ministro Shinzo Abe recuperó el poder en 2012 frente al Partido Democrático. No obstante, un uso excesivamente agresivo o acelerado de este capital político podría erosionar el apoyo ciudadano y desembocar en un desgaste del Ejecutivo en el corto plazo.

En esta línea, Farrés subraya que la principal inquietud del votante es la situación económica: “no han votado para reformar la Constitución sino para acometer reformas económicas”. “Así lo ha manifestado (Takaichi) en sus primeras declaraciones, en las que promete una lluvia de inversiones y una agresiva reforma fiscal, con medidas para frenar la inflación o la congelación del IVA de los alimentos durante dos años”, ha sostenido.

“Si acierta o no con estas medidas creo que le ganará tiempo y crédito para acometer las que son más propias de su corriente de pensamiento ultranacionalista, más centrada en la defensa de Japón y la autonomía militar que hoy le viene limitada por la Constitución”, ha continuado.

El colapso de la oposición

Aunque el partido gobernante y sus socios han logrado preservar el 'statu quo', la oposición articulada en torno a la Alianza Reformista Centrista (CRA), integrada por el Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP) y Komeito, ha sufrido un duro castigo en las urnas, con solo 49 escaños de los 226 candidatos presentados, lo que se traduce en una derrota de gran magnitud.

En contraste, y aprovechando el hartazgo ciudadano con las viejas dinámicas políticas, dos fuerzas emergentes han salido reforzadas: el ultraconservador y populista Sanseito, de corte trumpista y nacionalista, y el Mirai, un partido que defiende la democracia online y fue creado en 2025 por el escritor de ciencia ficción Takahiro Anno. Sanseito ha pasado de tres a quince escaños, mientras que Mirai dispondrá de nueve diputados.

Esta última formación, que se autodenomina literalmente 'Equipo del Futuro', nació el año pasado, poco antes de las controvertidas elecciones a la Cámara Alta —que supusieron un serio revés para el PLD—, cuando logró hacerse con nueve senadores, un hecho relevante en el marco de la política nipona.

Ahora, el partido parece haber captado a quienes reclaman un relevo generacional y nuevas fórmulas alejadas de la oposición tradicional al PLD, aunque numerosos analistas consideran que afrontará obstáculos para integrarse plenamente en el sistema político en los próximos años.

Las claves de la supermayoría

Al analizar las razones del triunfo de Takaichi, Farrés apunta principalmente al “éxito de la política personalista”. “La popularidad es muy superior a la de su partido. En esto no es tan distinto de otras democracias y liderazgos políticos en los que los líderes buscan conectar con los votantes de manera personal, directa, a través de aficiones, gustos y expresiones”, ha aclarado.

“Esto tiene especial éxito con los votantes jóvenes, que no son el votante tradicional del PLD, pero que han votado por Takaichi. Lo que sí es más particular del caso japonés es la fragilidad de la oposición, a la que le cuesta mostrarse como una alternativa creíble de gobierno, como se desprende del hecho de que el PLD, es sus múltiples encarnaciones, ha ocupado el gobierno casi de manera ininterrumpida --con contadas excepciones-- desde su fundación”, ha añadido.

Además, el experto recuerda que la Alianza Reformista Centrista, creada poco antes de la cita con las urnas, “no ha tenido tiempo material de plantearse como alternativa creíble ni exponer sus propuestas políticas”. “Es, además, una coalición centrista, reactiva a la deriva más hacia la derecha extrema del PLD bajo el liderazgo de Takaichi”.

Por ello, habla de un “descalabro electoral”, una derrota que previsiblemente será asumida por sus líderes, con todos los indicios apuntando a renuncias inminentes. “Se abrirá un periodo de relevo, que será difícil porque han perdido muchos escaños y, por tanto, posibilidades de trasladar su agenda al Congreso y cuestionar las políticas de un PLD desencadenado”, ha añadido.

Militarización de Japón

En el plano regional, se prevé que el triunfo de Takaichi incremente la inquietud en China, que ya mantiene fricciones con Tokio y podría responder con medidas de presión y restricciones ante unas reformas que “no serán bienvenidas”, ha apuntado Farrés, quien recalca además que el gasto militar “subirá”.

Esta senda de remilitarización y el aumento del presupuesto de defensa cuentan, en cambio, con el beneplácito de países como Estados Unidos, donde Trump “muestra buena sintonía”, según el analista. “Estados Unidos busca socializar los costes de defensa en Asia, por lo que verá con buenos ojos que Japón dé un paso adelante en esta dirección”, ha apostillado.

No obstante, considera que este factor no explicaría por sí solo el resultado en las urnas, dado que “podría tener más que ver con la agenda doméstica” y con el objetivo de la Casa Blanca de “mostrarle a Trump que Japón está comprometido con la defensa en Asia (...) y que el coste de la defensa que Washington ve como demasiado elevado podría ser socializado”, ha declarado.

La reforma constitucional

La primera ministra japonesa mantiene intacta su meta de modificar la Constitución, aunque por ahora no existe un consenso claro en la sociedad y la prioridad de los votantes parece centrarse en otros asuntos, pese a que la reforma se enmarca en la línea marcada en su día por Abe. La enmienda podría ser viable con la nueva correlación de fuerzas, pero necesitaría ser refrendada en un referéndum.

Sacar adelante este cambio, muy controvertido por la profunda división social que genera y por situar al país en el umbral del belicismo, podría volverse en su contra, según advierten desde el CIDOB, al considerar que “requeriría enormes esfuerzos por su parte y podría presentarla ante los electores como distraída de las cuestiones que más les importan”.