La Casa Blanca ha descalificado como “falsas” y “absurdas” las razones esgrimidas para abandonar el cargo por el hasta ahora director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent. El alto cargo presentó su renuncia alegando choques con la Administración de Donald Trump por la guerra en Irán, un conflicto que rechaza por considerarlo injustificado y que atribuye a “la presión de Israel y su influyente lobby en Estados Unidos”.
La portavoz presidencial responde
“Esta carta contiene muchas afirmaciones falsas”, señaló la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, en un mensaje publicado en redes sociales, en el que reprocha a Kent que niegue que Irán constituya una amenaza inminente para Estados Unidos. Ese es precisamente el argumento empleado por Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu para legitimar su ofensiva sorpresa contra Teherán. “Esta es la misma afirmación falsa que los demócratas y algunos medios liberales han repetido una y otra vez”, añadió Leavitt.
La portavoz defendió que el presidente Trump “contaba con pruebas sólidas e irrefutables de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos” y que jamás tomaría la decisión de desplegar recursos militares contra un adversario extranjero sin considerar ningún factor.
Justificación de la operación militar
Leavitt insistió además en que Irán “es el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo”, y recalcó que “mató con orgullo a estadounidenses, libró una guerra contra nuestro país y nos amenazó abiertamente hasta el lanzamiento de la Operación 'Furia Épica'”.
Según la portavoz, “El presidente Trump determinó que un ataque conjunto con Israel reduciría considerablemente el riesgo para la vida de los estadounidenses que supondría un primer ataque del régimen iraní y abordaría esta amenaza inminente a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.
Leavitt recordó que corresponde a Trump, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, decidir “qué constituye o no una amenaza”, ya que es el único facultado constitucional para hacerlo y el pueblo estadounidense le confió a él la decisión final.
Respuesta a las acusaciones sobre Israel
En cuanto a las acusaciones de Kent, que vinculaban la guerra en Irán con “la presión de Israel y su influyente lobby en Estados Unidos”, la portavoz replicó que se trata de una acusación “insultante y ridícula”. Subrayó que “El presidente Trump ha sido extraordinariamente coherente y ha afirmado durante décadas que Irán nunca podrá poseer un arma nuclear. Como testigo directo del proceso de toma de decisiones del presidente Trump a diario, puedo dar fe de que siempre busca lo que más conviene a Estados Unidos, sin excepción”.
Las declaraciones de Leavitt se conocen pocas horas después de que Kent formalizara su renuncia, considerando que no puede, “en conciencia”, respaldar la actual guerra en Irán. En su carta, denuncia un viraje en la política exterior de Trump y sostiene que el presidente habría sucumbido a una “campaña de desinformación” impulsada por altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios estadounidenses para generar un clima propicio a la guerra contra Teherán.