La comisaria enviada a la Junta de Paz defiende su presencia como gesto de cortesía internacional

Dubravka Suica defiende ante la Eurocámara su asistencia a la Junta de Paz de Trump como un gesto de cortesía internacional pedido por Von der Leyen.

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La comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica (ARCHIVO) MELANIE WENGER

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La comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica, ha defendido que su viaje la semana pasada a Washington para asistir a la reunión de la Junta de Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió a “cortesía internacional” y a una petición expresa de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Así lo ha expuesto este miércoles ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, donde varios eurodiputados le han reclamado aclaraciones sobre su presencia en el foro. Su participación generó reproches de distintos grupos de la Eurocámara y de algunos Estados miembro, que sostienen que acudió sin un mandato formal de los Veintisiete.

“La invitación fue dirigida a la presidenta Von der Leyen por parte del presidente de la Junta de Paz, que es el señor Trump. Yo participé a petición de la presidenta, actuando en su lugar, y entra dentro del mandato de la Comisión Europea, como representante exterior de la Unión, aceptar invitaciones de este tipo como cuestión de cortesía internacional”, ha explicado la comisaria.

Suica ha subrayado que su implicación “fue limitada”, ya que solo asistió al tramo de la sesión dedicado a la Franja de Gaza, que ocupó “dos tercios del tiempo” total del encuentro, mientras que el tercio restante se centró en “resoluciones” y “normas de procedimiento” que la Comisión Europea “no respalda, que quede claro”.

La responsable comunitaria ha precisado que su presencia se redujo a entre diez y quince minutos y que acudió como “observadora”, un papel que hasta ahora Bruselas evitaba concretar, limitándose a remarcar que la Unión Europea no forma parte de la Junta de Paz y que su asistencia se enmarcaba en “los esfuerzos internacionales destinados a apoyar la reconstrucción y la recuperación” tras los ataques de Israel en Gaza.

“No intervine en las deliberaciones de la conferencia. No se concedió tiempo de palabra a los no miembros, aunque sí para hablar con los países socios que estaban allí”, ha añadido la comisaria, apuntando que, al margen de la sesión, mantuvo reuniones bilaterales con los ministros de Exteriores de Egipto, Jordania, Arabia Saudí e Israel.

Presencia de otros Estados miembro y contactos con la Junta de Paz

“FUERON OTROS 14 ESTADOS MIEMBRO DE LA UE”

Suica ha tratado de restar trascendencia a su asistencia recordando que, además de ella, acudieron representantes de otros 14 Estados miembro de la UE. No obstante, ha insistido en que no fue en nombre de los Veintisiete, sino exclusivamente en su condición de comisaria europea.

También ha explicado que este lunes participó en el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) de la UE en un almuerzo informal con el Alto representante para Gaza de la Junta de Paz, el búlgaro Nickolai Mladenov, invitado hace un mes por la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas.

“Lo invitamos hace un mes a venir a Bruselas y vino el lunes. Debatimos con él durante casi dos horas en el Consejo de Asuntos Exteriores, por lo que hemos mantenido la comunicación. No podemos cerrar todos los canales que existen porque, en este momento, esos son los canales existentes. Esa es la razón”, ha señalado.

La comisaria ha indicado igualmente que la Comisión Europea dispone de su propia Junta de Paz, que identifica con el grupo internacional de donantes para Palestina, en el que participan más de 60 países y que, a su juicio, podría convertirse en un apoyo político para la futura Autoridad Palestina.

“Nos gustaría de alguna manera poder ampliar el alcance de este grupo de donantes para Palestina para utilizarlo como nuestra 'Junta de Paz', por así decirlo, y que podamos ser también importantes, no solo el principal donante, sino también un socio político relevante”, ha defendido.

Críticas de gobiernos europeos y del Parlamento Europeo

ENFADO DE ESTADOS MIEMBRO Y EN LA EUROCÁMARA

Las explicaciones de Suica llegan después de que su presencia en la Junta de Paz desatara malestar en varias capitales europeas y en distintos grupos del Parlamento Europeo, al entender que acudió sin autorización de los Veintisiete, pese a que la política exterior de la UE requiere decisiones por unanimidad.

Francia fue el país que expresó con más claridad su malestar. Su ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, arremetió públicamente contra la Comisión Europea al considerar que Suica “nunca debería haber asistido” a la Junta de Paz porque “no había recibido un mandato del Consejo para hacerlo”.

“Más allá de las cuestiones políticas legítimas planteadas por la Junta de la Paz, la Comisión debe respetar escrupulosamente el derecho europeo y el equilibrio institucional en toda circunstancia”, manifestó el jefe de la diplomacia europea en un mensaje en redes sociales.

La decisión también fue muy contestada en la Eurocámara. El grupo de Socialistas y Demócratas (S&D), los liberales de Renew y Los Verdes firmaron un comunicado conjunto en el que calificaron el movimiento como “un grave error de juicio” de la Comisión Europea.

Otro de los grupos que cargaron contra el Ejecutivo comunitario fue La Izquierda, que tachó de “patético” el gesto de “doblegarse ante Trump y sus planes de construir propiedades frente al mar en el cementerio de un genocidio”.

Según fuentes diplomáticas, la decisión de asistir, que no se consultó con los Estados miembro, se produjo después de que tanto la Comisión como los 27 hubieran rechazado participar en la Junta de Paz alegando “serias dudas” sobre “la compatibilidad” de la iniciativa de la Administración Trump con la Carta de Naciones Unidas, su gobernanza y su campo de actuación.

Entre las reservas planteadas figuran cuestiones sobre el formato, ya que la presencia de más países de los previstos por la UE altera el equilibrio esperado, y también interrogantes jurídicos sobre su encaje con la ONU y con el Derecho de la Unión Europea. Trump ha propuesto que el organismo tenga carácter permanente y asuma la mediación en otros conflictos, un papel que ya desempeña Naciones Unidas.