La derecha peruana estalla por la gestión de Jerí antes del debate de su posible censura

Fuerza Popular y Renovación Popular chocan por la defensa o censura del presidente Jerí en un Perú al borde de otro relevo presidencial.

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José Jerí, presidente de Perú. Europa Press/Contacto/Mariana Bazo

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Fuerza Popular y Renovación Popular, dos de las principales bancadas conservadoras del Parlamento peruano, han protagonizado en las últimas horas un duro enfrentamiento a raíz de la situación política del presidente José Jerí, justo antes del pleno extraordinario del Congreso en el que se discutirán siete mociones de censura en su contra.

La decisión de Fuerza Popular —primera fuerza de la Cámara— de no apoyar estas iniciativas ha desatado una oleada de críticas desde Renovación Popular, que acusa al partido de Keiko Fujimori de encubrir prácticas corruptas.

“Ellos han creado el Fuji Jerismo y es evidente que este Gobierno es el de Fuerza Popular”, ha reprochado, en un juego de palabras, la formación liderada por Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y aspirante en las elecciones del 12 de abril.

Renovación Popular ha adelantado que sus congresistas respaldarán la moción de censura contra Jerí, alegando su incapacidad para frenar la creciente inseguridad en el país y denunciando las redes clientelares que, según sostienen, ha construido en el propio Congreso, con referencias a posibles casos de prostitución.

Antes de este choque, Fuerza Popular había cargado contra quienes aseguran representar la “renovación” por haberse “convertido en un títere de los caviares”, término con el que en Perú se alude a ciertos sectores de la izquierda, y por contribuir a la “inestabilidad” política a apenas dos meses de los comicios generales.

“Indistintamente de la decisión que ustedes ya tomaron, y a quién designen, nosotros no seremos cómplices de quienes buscan desestabilizar al país por cálculo político”, ha afirmado Fujimori en un vídeo difundido en sus redes sociales.

Un país al borde de otro relevo presidencial

La frágil escena política peruana —si prospera alguna de las siete mociones, el país sumaría su octavo presidente en diez años, a las puertas de un noveno tras las elecciones de abril— se mantiene en tensión apenas cuatro meses después de que Jerí asumiera la jefatura del Estado.

Tras la destitución en el Congreso de la polémica Dina Boluarte, cuyo mandato estuvo marcado por la muerte de manifestantes en protestas, diversos escándalos de corrupción y una de las peores crisis de seguridad de la historia reciente del país, Jerí llegó al poder con una recepción inicialmente favorable. Sin embargo, pronto se vieron empañados sus primeros meses por la revelación de reuniones irregulares con empresarios chinos bajo sospecha.

En una de esas citas, el presidente acudió encapuchado a un restaurante, episodio que derivó en una investigación por presunto tráfico de influencias y patrocinio ilegal. Paralelamente, los medios de comunicación informaron sobre contratos públicos obtenidos por cinco jóvenes mujeres tras visitar el Palacio de Gobierno.

Prácticamente todas las fuerzas con representación parlamentaria se han adherido a las mociones de censura, con la excepción de Somos Perú —el partido de Jerí— y Fuerza Popular. Si alguna de estas iniciativas alcanza al menos 66 votos favorables, el mandatario quedará apartado del cargo y el Congreso deberá escoger a un nuevo presidente del Legislativo, que asumirá automáticamente la Jefatura del Estado hasta el 28 de julio, fecha en la que deberá entregar el poder al ganador de las elecciones de abril.