La Embajada de Estados Unidos en Irak ha emitido este miércoles una alerta de seguridad en la que avisa del riesgo de ataques contra infraestructuras petroleras y energéticas de propiedad estadounidense en territorio iraquí, atribuyendo la posible autoría a Irán y a milicias proiraníes que operan en el país.
En el comunicado, la legación diplomática subraya que “Irán y milicias terroristas afines a Irán podrían estar planeando atacar infraestructuras petroleras y energéticas de propiedad estadounidense en Irak”, al tiempo que recuerda que estos grupos armados “han atacado hoteles frecuentados por estadounidenses en todo Irak”.
La Embajada detalla además que “milicias terroristas afines a Irán también han atacado hoteles frecuentados por estadounidenses en todo Irak, incluida la región del Kurdistán iraquí”, y añade a este listado de agresiones las perpetradas contra “empresas estadounidenses” y “otras instalaciones en Irak, incluidas aquellas con vínculos con Estados Unidos”.
Según la representación diplomática, tanto Teherán como las milicias aliadas “siguen representando una amenaza significativa para la seguridad pública”, por lo que insta a los nacionales estadounidenses a mantenerse “alerta, con perfil bajo y alejados de zonas que podrían convertirlos en un objetivo”.
En la misma línea, recalca que “congregarse en zonas asociadas con Estados Unidos o con grupos de otros ciudadanos estadounidenses podría ponerlos en riesgo”, reiterando el peligro de “secuestro” ya señalado en un aviso anterior.
Ante este escenario, la Embajada recomienda “encarecidamente” a los ciudadanos estadounidenses que se encuentran en Irak que “revisen su situación de seguridad”, indicando que, “para muchos, salir de Irak tan pronto como sea posible hacerlo de forma segura es la mejor opción”.
El mensaje añade que “quienes decidan no salir deben mantenerse alerta, mantener un perfil bajo y estar preparados para refugiarse en un lugar seguro durante períodos prolongados. Lleven provisiones de alimentos, agua, medicamentos y otros artículos esenciales”, en un nuevo aviso dirigido a los estadounidenses en Irak, país que, al igual que otros de Oriente Próximo, ha sufrido numerosos ataques atribuidos a Irán y a milicias proiraníes en el contexto de las represalias vinculadas a la ofensiva iniciada por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, que ha causado más de 1.200 muertos en el país centroasiático, entre ellos el ayatolá Alí Jamenei, sucedido como líder supremo iraní por su hijo Mojtaba Jamenei.