La secretaria general adjunta de la ONU, Rosemary DiCarlo, ha concluido una visita de dos días a Afganistán durante la cual ha reclamado a las autoridades talibán que pongan fin de manera definitiva a los vetos impuestos a las mujeres del país, señalados como uno de los principales obstáculos para la normalización de las relaciones entre el régimen integrista y la comunidad internacional.
DiCarlo, secretaria general adjunta de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, ha manifestado “su preocupación por las restricciones impuestas al personal femenino afgano de la ONU, así como por las limitaciones más amplias al acceso de las mujeres a la educación, el trabajo y la vida pública, e instó a su levantamiento inmediato”.
La alta responsable de Naciones Unidas ha reclamado igualmente a los talibán que “cumplir con sus obligaciones internacionales necesarias para la reintegración de Afganistán a la comunidad internacional” tras el regreso de los integristas al poder en 2021.
DiCarlo ha destacado además el papel esencial de las trabajadoras afganas de la ONU en la asistencia a la población del país y trasladó su apoyo y cercanía a todas ellas.
Mientras, el Ministerio de Exteriores talibán se ha limitado a emitir una valoración positiva sobre la reunión entre DiCarlo y su titular, Amir Jan Muttaqi, subrayando “avances” atribuidos a los fundamentalistas, “especialmente la gestión eficaz del retorno de millones de migrantes y la transparencia en la entrega de ayuda humanitaria”.
“También elogió las acciones del Emirato Islámico en la lucha contra el narcotráfico, el tratamiento de las drogodependencias y otras áreas”, de acuerdo con la nota difundida por el propio Ministerio.