El veterano opositor ugandés Kizza Besigye, encarcelado desde noviembre de 2024, se encuentra "extremadamente débil", según ha denunciado este miércoles su familia, que teme por su vida debido a una enfermedad "grave" y a la ausencia de atención sanitaria "adecuada". Sus allegados han reclamado su liberación "inmediata" para que pueda ser tratado correctamente.
"Su vida corre peligro (...) Está extremadamente débil. Sus síntomas no han mejorado. (...) Le cuesta caminar y sufre un dolor intenso en las piernas. Sigue sin poder ingerir alimentos sólidos y, en las últimas ocho horas, solo ha consumido sopa, un huevo y una rebanada de pan", ha lamentado su esposa, Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSida y secretaria general adjunta de Naciones Unidas.
Byanyima, que ha realizado estas declaraciones tras visitarle en la prisión de Luzira, en las afueras de Kampala, ha criticado que, pese al delicado estado de salud de Besigye, "las autoridades penitenciarias se niegan a trasladarlo a un hospital totalmente equipado donde su médico personal pueda supervisarlo y tratarlo adecuadamente".
En su lugar, ha explicado, "en su lugar, propusieron su ingreso en el Hospital Penitenciario de Murchison Bay, un centro conocido por la negligencia y las muertes evitables, y donde el Ejército tendría pleno control sobre su tratamiento", algo que el opositor ha "negado rotundamente" al considerar inseguras esas instalaciones.
El dirigente del Frente Popular de Liberación, ha subrayado, "no pondrá su vida en manos del presidente (Yoweri) Museveni y su Ejército personal", antes de admitir que "(le) preocupa profundamente que un hombre que enfermó hace cinco días, y cuyo estado está empeorando, siga recluido en una celda diminuta y extremadamente calurosa, sin acceso a atención médica adecuada". "Esto es cruel, peligroso e ilegal", ha concluido Byanyima.
La esposa del opositor, que ya había advertido el día anterior sobre el deterioro de la salud de Besigye, ha expresado su "indignación" por lo que ha calificado de "flagrantes mentiras" después de que el portavoz del Servicio Penitenciario de Uganda, Frank Baine, negara que el político, de 69 años, estuviera enfermo.
"Hoy, el mismo Servicio Penitenciario informó al tribunal que Besigye no pudo comparecer por estar enfermo, lo que obligó a posponer la audiencia hasta el 24 de febrero. Esta contradicción revela un intento deliberado de engañar al público y ocultar la verdad sobre el deterioro de su salud", ha denunciado, exigiendo su liberación "inmediata y su regreso a casa" para recibir tratamiento médico. También ha pedido a las autoridades judiciales que "retiren los cargos falsos en contra de" su esposo.
Besigye fue arrestado en noviembre de 2024 en Kenia y posteriormente trasladado a Uganda, donde se enfrenta a varios cargos, entre ellos el de traición, delito que podría acarrearle la pena de muerte si fuera declarado culpable. Antiguo aliado de Museveni, ya fue acusado de traición en 2005, aunque entonces los cargos terminaron siendo retirados. Además, fue detenido en varias ocasiones en 2022 por su participación en protestas contra la subida de los precios de productos básicos.
Los partidos opositores sostienen que el presidente utiliza a las fuerzas de seguridad y al sistema judicial para acallar a sus críticos, y consideran que los arrestos y el encarcelamiento de dirigentes opositores forman parte de una estrategia para afianzar su poder, que ejerce de forma ininterrumpida desde 1986.
Museveni, de 81 años, concurrió a las elecciones del pasado 15 de enero como candidato del partido gobernante, el Movimiento Nacional de Resistencia (NRM), que busca revalidar su amplia mayoría en el Parlamento, donde actualmente controla 336 de los 529 escaños, frente a los 57 de la Plataforma de Unidad Nacional (NUP) liderada por Bobi Wine.
La campaña electoral ha estado rodeada de denuncias de abusos y violaciones de Derechos Humanos atribuidas a las fuerzas de seguridad, lo que llevó a Naciones Unidas a advertir de que la votación se celebraría en un contexto de "represión generalizada e intimidación" y a reclamar a Kampala que garantizara un proceso "libre y seguro".